Madrid – La vida y la obra del escritor Amos Oz, premio Príncipe de Asturias de las Letras, está marcada por su búsqueda poética, heredada de su familia de emigrantes rusos y polacos, y por el afán de entendimiento entre judíos y palestinos.
Nacido en Jerusalén en 1939, la obra de Amos Oz ha sido traducida a más de 30 lenguas y es considerado uno de los autores más importantes de la narrativa hebrea contemporánea.
Oz es uno de los intelectuales más comprometidos con el proceso de paz en Oriente Medio, actividad que encara desde el movimiento político Paz Ahora, que él mismo fundó.
Es un esfuerzo en el que lleva trabajando más de 30 años y en el que cree porque "tarde o temprano llegará una solución civilizada", como dijo él mismo en el 2004 en España, cuando promocionaba Una historia de amor y oscuridad, su autobiografía.
Entonces recordó que Europa también "tardó más de mil años, de guerras y derramamiento de sangre, en el camino hacia lo que es hoy la Unión Europea".
Oz siempre habla del derecho a existir de los pueblos israelí y palestino y del diálogo como única solución.
Bautizado como Amos Klausner y criado en una familia judía de emigrantes rusos y polacos, se enfrentó a su padre en 1954, cuando tenía 15 años, y abandonó Jerusalén para vivir y trabajar en el kibbutz Hulda, donde completó su educación secundaria.
Esta rebeldía con el mundo burgués y la atmósfera erudita que rodeaban a toda su familia le llevó adesprenderse de su apellido paterno (Klausner) y a adoptar el que hoy todo el mundo conoce: Oz, que significa coraje, determinación, fuerza.
Una familia culta y apasionada de Europa, formada por generaciones de estudiosos, poetas, políglotas y soñadores europeos marcó el destino de este escritor. El padre de Oz hablaba siete idiomas y la madre, que se suicidó cuando él tenia 15 años, dominaba cinco.
En 1967 fue soldado de reserva de la unidad blindada que luchó en el frente del Sinaí durante la guerra de los Seis Días, y en octubre de 1973 combatió en la guerra de Yom Kippur, en el Golán.
Con 20 años el galardonado publicó su primer relato en la revista literaria Keshet y la asamblea del kibbutz decidió enviarlo a la Universidad Hebrea, donde durante veinticinco años repartió su tiempo entre la escritura, el trabajo en el campo y la enseñanza.
Hoy es profesor titular y posee la cátedra Agnon de literatura hebrea en la Universidad Ben Gurion del Neguev, actividad que alterna con la escritura en su casa del desierto de Neguev.
"Mi padre escribía libros sesudos. Siempre me envidió la libertad de la que gozaba como novelista, de escribir como quisiera, de la cabeza a la página, sin limitaciones de toda esa búsqueda e investigación preliminar". Así escribe Oz en su último libro publicado en español, La historia que comienza.
Con ironía y un estilo sutil para bucear en el sentimiento humano, Amos Oz es un gran admirador de Chejov, de quien se considera discípulo.
En español se dio a conocer en los años 80 con novelas como Mi marido Mikhael, La caja negra, Las mujeres de Yoel, No digas noche, Para conocer a una mujer, Una paz perfecta, La tercera condición, El mismo mar, La bicicleta de Sumji y Una historia de amor y oscuridad, entre otros.
Oz es un luchador infatigable contra los fanatismos. "El fanatismo es más viejo que el islam, que el judaísmo, que el cristianismo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno, o sistema", escribe.
Ha recibido innumerables distinciones, entre ellas, el título de Oficial de las Artes y las Letras de Francia, el Premio Sandro Onofri de la casa de la Literatura de Roma y el Goethe.