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Descenso al infierno con Roncagliolo

04:07 PM CDT on Tuesday, June 5, 2007

Por JUAN F. JARAMILO/Al Día

"Esto es el infierno. En nombre de la Benemérita Policía Nacional, le doy la bienvenida".

Teniente Aramayo al fiscal distrital adjunto Félix Chacaltana

En Abril rojo, de Santiago Roncagliolo, los golpes de realidad van, de a poco, cediendo a las formas. Al mismo tiempo, su protagonista, el fiscal Chacaltana, va advirtiendo que el apego a las leyes y a las instituciones no sirven de nada en este descenso, inevitable, al infierno.

Es difícil no pensar en el Pantaleón Pantoja de Vargas Llosa cuando uno ve el accionar tan apegado a la ley del fiscal Chacaltana y su posterior degradación. Las similitudes no acaban allí, aunque Roncagliolo logra desmarcarse de ellas en busca de su propio estilo.

El joven autor parece estar más influenciado por la novela negra americana; Abril rojo tiene todos los ingredientes: un investigador lleno de defectos, un mundo corrupto y oscuro a su alrededor, e incluso una suerte de femme fatale.

Pero además, Roncagliolo se apoya en guiños cinematográficos, en la mitología indígena andina y, tiene más de una referencia a otros autores peruanos, como José María Arguedas y César Vallejo.

Pero el camino que traza su narración es una excusa para abrir los ojos a lo que fue el terrorismo y el contraterrorismo en el Perú en los 80 y tempranos 90 con el gobierno de Alberto Fujimori.

Abril rojo, que además ganó el premio Alfaguara 2006, es un duro baño de realidad para aquellos que quisieron ver aquella lucha en blanco y negro, cuando los matices grises se desbordaban en todo momento de esta guerra fraticida.

El fuego y la muerte son símbolos que Roncagliolo emplea constantemente. De hecho, la historia transcurre en Ayacucho, "rincón de los muertos", en quechua, durante los ritos de la Semana Santa.

La muerte acosa al fiscal Chacaltana y lo transforma. El fiscal distrital adjunto –como a él le gusta que le llamen– evoluciona de un limitado pero voluntarioso funcionario público, extremademente respetuoso de las instituciones hasta convertirse en un ser casi perverso, lleno de miedos y odios.

Esta novela explora ese sendero luminoso del infierno y, pese a ello, atrapa desde los primeros párrafos del informe del fiscal Chacaltana desde una máquina de escribir a la que la falta la letra ñ.

Abril rojo, Santiago Roncagliolo, editorial Alfaguara, 2006, 328 páginas.

jjaramillo@aldiatx.com

469-977-3642

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