Cactus, Texas – Hace cuatro años, el futuro de Lucía Gutiérrez lucía brillante: su esposo había sido electo alcalde, parecía lista para ganar un ascenso de secretaria a administradora de la ciudad.
DMN/Jim Mahoney
Miércoles 6 de julio de 2006, Lucía Gutiérrez está cumpliendo una condena en Hilltop Unit en la prisión de Gatesville por malversar fondos de la ciudad de Cactus, Texas.
Ahora la vida de Gutiérrez está hecha pedazos: está cumpliendo una condena de 10 años en prisión por malversar 404,000 dólares de los fondos municipales.
Gutiérrez, quien creció cerca de Dumas, admitió que se embolsó pagos en efectivo por servicios porque pudo hacerlo.
Su esposo Ray renunció por la vergüenza y murió repentinamente. Sus cinco hijos luchan por mantener unida a la familia.
"Perdí mi trabajo y perdí mi dignidad", aseveró en una entrevista en la cárcel.
Su caída revela como es el gobierno en Cactus, donde la gran mayoría de la población indocumentada paga en efectivo y donde, cuando Gutiérrez estaba a cargo, el dinero que se recaudaba por multas de estacionamiento, facturas por servicios y drenaje nunca llegó a las arcas del gobierno municipal.
"Advertí al Concejo [durante meses] que teníamos problemas", dijo Jordan Mills, un contador público certificado que vive en Dumas.
La policía estaba multando, pero las multas no estaban llegando a las cuentas de banco municipal. Los pagos de los servicios eran registrados, pero no depositados. Las tarjetas de crédito de la ciudad eran utilizadas, pero los gastos no se estaban documentando.
Dineros para uso personal
Autoridades estatales y federales determinaron que Gutiérrez se había embolsado la mayor parte del dinero perdido, con frecuencia proveniente de pagos en efectivo por los servicios de agua y alcantarillado.
Gutiérrez, que ahora tiene 50 años, admitió que hizo mal. Dice que robó menos de 60,000 dólares en un periodo de dos años, no los 404,601.88 dólares faltantes en la auditoria de febrero del 2003.
Sostiene que los enemigos políticos de su esposo le tendieron una trampa para que cargara con la culpa, no sólo para destruir su carrera y evitar que ella se convirtiera en administradora, sino para encubrir a otros altos funcionarios que usaron los fondos de la ciudad como propios.
Sin embargo, las autoridades no pudieron probar que hubo otros participantes.
Gutiérrez, quien ganaba un salario de unos 24,000 dólares al año, usó cerca de 60,000 dólares de recaudaciones municipales para su uso personal, incluyendo 3,200 dólares en Avon y Mary Kay, 1,000 para pagar su factura de la tarjeta de crédito de Sears, 5,600 en facturas de teléfono y electricidad, 5,000 en joyería y 454 al mes por alquilar un Ford Mustang.
En una confesión escrita a mano, firmada el 20 de febrero del 2003, Gutiérrez dijo que sabía que su esposa "en algún momento... estuvo tomando dinero del gobierno de Cactus, pero no sé cuanto".
"No reporté a Lucy porque pensé que había dejado de hacerlo. Hubo ocasiones en las que Lucy y yo usamos los fondos del municipio para comprar cosas que llevamos a casa para uso personal" incluyendo dulces, chicle y bolsas de basura.
Además, la pareja se metió en problemas por robar al estado miles de dólares en impuestos de venta ella dijo que fueron 174,000 dólares que cobraron en sus negocios privados, incluyendo una tienda de autoservicio, una boutique, un taller de reparaciones y una empresa de pavimentación.
"Realmente no me hacía falta", dijo en una entrevista reciente en la prisión estatal en Gatesville, Texas. "Sólo que terminé tomándolo porque había un billete de 100 dólares ahí".
Se le negó dos veces la libertad condicional a Gutiérrez. Pero su liberación no será el fin de sus problemas: enfrenta derechos de retención, dijo, por impuestos estatales de ventas no pagados. Y puede tener que pagar impuestos por los 404,000 dólares que las autoridades dicen que hurtó.
Los negocios de su familia han sido cerrados. Usó la mitad de sus ahorros de Cactus en costos legales. Su hijo mayor de 27 años cuida a sus dos hermanos y dos hermanas menores, incluyendo a uno de 11 años.
También la persigue el recuerdo de su esposo de casi 29 años, quien se enfermó el pasado octubre durante una carne asada para celebrar sus 51 años. Fue llevado al hospital Dumas, donde murió antes del amanecer.
"No nos habíamos visto en 17 meses" dijo Gutiérrez. "No fui al funeral porque dijeron que tenía que quedarme toda la noche".
En Cactus, pagar en efectivo es lo más común pero salvaguardas adicionales han sido implementadas. Ahora Mills, el contador de la ciudad, revisa los depósitos y los libros del municipio cada día en un intento de prevenir que esto se repita.
Hamilton escribe para The Dallas Morning News.