Cactus – Adelaida Ramos tiene razones para creer en los milagros.
Este martes, cuando agentes de la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) llegaron a la planta de Swift & Company para hacer una redada, la mujer guatemalteca alcanzó a esconderse debajo de una de las mesas donde se empaca la carne y por más de tres horas rezó y rogó para que no sucediera lo que parecía inevitable.
"Lo único en que pensaba era en mis hijos, no podía dejarlos solos, todo el tiempo recé para que la virgen me hiciera el milagrito", dijo Ramos quien relató cómo se acurrucó en ese pequeño espacio desde donde sólo podría ver las botas de los oficiales y las luces de sus linternas.
Durante ese tiempo sólo pudo hacer una llamada a la mujer que le cuidaba a sus hijos para pedirle que si la deportaban, se quedara con ellos y que no los fuera a entregar a ninguna persona. Le dijo que cuando llegara a Guatemala, se comunicaría con ella.
"Si por mi fuera que me deportaran no me importa, pero con tres hijos las cosas son diferentes", dijo la mujer que hoy ve el futuro con incertidumbre y está considerando dejar este pueblo e irse a vivir a otro lugar, o quizá regresar a Guatemala.
Ella no es la única que lo piensa.
Cactus, dicen los residentes, ya no es ni será el mismo que fue hasta el lunes pasado.
En sus calles semipavimentadas sólo caminan los perros y los gatos, que parecen ser los únicos que no temen ser deportados. Los residentes que lograron quedarse porque no trabajan en la planta de Swift o porque tenían otro turno, prefieren no salir ni a la esquina.
El miércoles en la mañana la mayoría de la gente permanecía en sus casas y preferían mirar por las ventanas entre las cortinas o las persianas, cuando escuchaban pasar una camioneta. En el pueblo hay rumores que "la migra" aún está dando vueltas.
"Yo los he visto que pasan en camionetas blancas, muy despacio por las calles. Los que pueden es mejor que no salgan", dijo José Gutiérrez, residente legal del área, que como otras personas madrugó para ir a la tienda y enterarse de los detalles de las historias que afectan a todos.
"Lo más triste es que todo se ve como muerto. A esta hora en la mañana estas calles estaban llenas de gente... 'los guatemalos' (guatemaltecos) estaban tomando el café, lavando la ropa, ahora no se ve nadie", dijo Gutiérrez.
Otra persona que dijo que también se salvó de milagro fue el señor Sarmiento, un guatemalteco que desde hace cuatro meses trabaja en el turno de la tarde en Swift y está pensando seriamente en irse a vivir a otro estado. Los tres compañeros con los que vivía fueron detenidos por los agentes de Inmigración.
"Ya uno para qué se queda aquí, uno está peligrando", dijo Sarmiento, quien no se presentó a trabajar este miércoles. Este día en vez de empacar carne, se puso a empacar las pocas pertenencias que tiene. "No sé para donde, pero me voy de aquí", dijo.
Mientras decide a qué lugar dirigirse, le preocupa qué hacer con el carro de uno de sus amigos que quedó estacionado dentro de la planta. Tiene miedo a acercarse a las instalaciones, pero piensa que si vende el carro tendría un dinero para enviarle a sus amigos.
En las afueras de la planta –la principal empleadora del poblado– se ven cientos de carros estacionados, lo que hace creer que cientos de personas están laborando, pero la realidad es otra. Muchos de esos autos pertenecen a las 295 personas detenidas en el operativo de ICE el martes en la planta de Swift.
"Necesito conductores", fue lo primero que dijo un anglosajón que llegó a la tienda Cactus Grocery en la mañana. Ocho de los 11 conductores que tiene que trabajan en la planta fueron deportados.
Su desesperación era obvia, su trabajo no podía pararse, es contratista para la planta de carnes. "No sé qué voy hacer. Yo se que la ley es la ley, pero nunca había visto una cosa así", dijo el contratista que prefirió no dar su nombre y quien llevaba en su mano la lista con los teléfonos de sus empleados. Él quería contactarse con las familias para entregarle a algunos las llaves de los automóviles que se quedaron estacionados en la planta.
En la Cactus Elementary School, el ausentismo fue evidente.
Según el superintendente del distrito escolar de Dumas, Larry Appel un total de 62 alumnos faltaron a clase. La escuela tiene una población escolar de 400 estudiantes.
En todo el distrito escolar faltaron 286 alumnos, lo que equivale al 7.3 por ciento de la población total del distrito, que tiene cinco primarias, una secundaria y una preparatoria.
"El ausentismo pudo haber tenido varias razones. Una quizá fue la situación de presión y angustia que se está viviendo en el área", dijo Appel. "Pero creo que con el tiempo va a mejorar y que muchos de los niños que faltaron hoy regresarán en los próximos días.
Según líderes comunitarios mas de 400 niños se quedaron sin uno de sus padres, con un familiar o completamente solos. Hasta el miércoles la Iglesia Católica San Pedro y San Pablo en Dumas continuaba recogiendo víveres para los familias afectadas.
Prácticamente nadie quería hablar sobre el paradero de los niños, ya que existe el temor de que la Agencia de Protección al Menor (CPS) toque a la puerta e intente llevarse a los pequeños.
"Nadie va a decir nada", dijo Juana Pérez, quien llevó comida y víveres a la iglesia.
Jalane McWilliams, quien es propietaria de abarrotes The Hut, está segura que la economía del pueblo se vendrá abajo como resultado del operativo de ICE.
"Hoy casi no ha venido nadie, siempre venía gente después de cada turno. Esto está desierto", dijo McWilliams.
El alcalde de Cactus, Luis Aguilar, previó una desbandada del pueblo. "Estuve platicando con la gente y muchas personas están empacando para irse....Se que vamos a quedar muy poquitos. El pueblo va a quedar desolado", dijo.
No obstante, previó que mientras la matanza de animales continúe, habrá trabajo en Swift y con ello un respiro para la economía. "El pueblo no va a morir. No vamos a dejar que se muera. Los negocios si estarán mas despacio hasta que la compañía recupere otra vez a los trabajadores que perdieron".
–¿Usted tiene miedo?, se le preguntó.
"¿Miedo de qué? Los agentes federales tienen que hacer su trabajo y no nos podemos oponer", dijo.
Tim Turley, jefe de la policía de Cactus, dijo que no puede medir como afectará esta situación al pueblo, ya que detrás de cada detenido hay una familia que está sufriendo. "Pero esto también se debe a que fue robo de identidad, y otras personas en otros estados también estaban sufriendo porque sus nombres estaban siendo usados por otra persona".
El Cónsul General de Guatemala en Houston, José Barillas, dijo que hasta el momento tienen reporte de un total de 220 guatemaltecos detenidos en el operativo de ICE en Cactus. De ese número, 85 personas fueron enviadas a Alburquerque y 140 a Amarillo.
Informó que en el transcurso de esta semana enviará a dos representantes para ayudar en los procesos de repatriación voluntaria tanto para detenidos como para familiares que así lo deseen y lo pidan. Para ese propósito el consulado destinará unos 600 dólares por individuo.
El Cónsul General de México en Dallas, Enrique Hubbard Urrea, informó a su vez que 80 mexicanos fueron detenidos en el operativo y la mayoría de ellos fueron enviados a El Paso para su deportación.
Hubbard dijo que el gobierno mexicano también apoyará a familias y detenidos en los procesos de repatriación voluntaria o asesoría legal.
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Trejo es reportero de The Dallas Morning News. Patricia Estrada contribuyó a este reporte