La vida de Ana empezó a ir de mal en peor desde que tenía 13 años.
ROBERTO M. SÁNCHEZ/AL DÍA
Esta adolescente ha recorrido el camino de pesadilla de las drogas. Empezó en la marihuana, pasó por la cocaína y cayó en las garras del 'Cheese'. Ahora está en proceso de rehabilitación, pero en las escuelas puede haber niños incluso menores con el mismo drama.
A esa edad tuvo su primer contacto con la marihuana en la casa de un compañero. Le gustó tanto que siguió fumándola durante todo un año, hasta que encontró una adicción más potente con medicamentos que sólo pueden ser adquiridos con receta.
A los 16 años entró en contacto con drogas aún más poderosas, como la cocaína, que conseguía con facilidad en su preparatoria. Un año después, cuando intento dejar la cocaína, se refugió en el "cheese", una mezcla de heroína y Tylenol PM de gran popularidad entre estudiantes hispanos.
"Cuando lo usas por primera vez, cuando lo inhalas, sientes un ardor en la nariz. Cuando te va a pegar, te sientes relajada y después te da sueño. Cuando se te pasa, te sientes muy bien", explica Ana (nombre ficticio). Al Día no revela la identidad de los menores de edad.
La adolescente se hizo adicta al "cheese" en dos semanas. "Te puedes sentir bien drogada con dos dólares de 'cheese' ".
Ana, hija de inmigrantes mexicanos, está ahora en proceso de rehabilitación tras haber sido internada por sus padres en Nexus Recovery Center de Dallas el mes pasado, después de perder el conocimiento en su escuela.
"Ya estaba muy adicta", reconoce Ana. "No podía pasar un día sin inhalar cocaína o "cheese". Era uno, o el otro, o ambos", relata la estudiante. "No sé por qué estoy aquí. Pude haber muerto".
Ana es una de las decenas de estudiantes que han estado consumiendo "cheese" en las escuelas de Dallas.
A partir de la muerte de un joven de 15 años por una aparente sobredosis de "cheese" hace dos semanas, activistas comunitarios pusieron en marcha una campaña para denunciar a los vendedores de droga en las escuelas.
El distrito escolar de Dallas (DISD) habilitó una línea telefónica en la que la gente puede dejar recados anónimos denunciando a quienes están consumiendo o distribuyendo droga en los planteles.
Según autoridades del DISD, el aumento en el consumo de "cheese" ha sido más notorio en escuelas del norte de Dallas, como las secundarias Thomas C. Marsh y Edward H. Cary y las preparatorias W.T. White y Thomas Jefferson.
Recientemente también se ha visto la droga moviéndose hacia planteles ubicados al centro de Dallas, como la preparatoria North Dallas.
"Yo lo hacía en clase. Me iba hacia la parte de atrás del salón. Hacía las líneas sobre mi escritorio, enrollaba un dólar en forma de un tubo y lo inhalaba. (Otros estudiantes) me tapaban al pararse alrededor mío", recuerda Ana.
Rehabilitación al alcance
Desde hace varios meses, centros de rehabilitación como Nexus Recovery Center y Phoenix House han ayudado a jóvenes como Ana a dejar el "cheese".
En Nexus Recovery, un centro que trabaja con fondos federales y estatales para ayudar a mujeres víctimas de la adicción, uno de los tres programas que se ofrecen tiene el propósito de ayudar a muchachas entre los 12 y 17 años a sobreponerse de la adicción de las drogas con terapias individuales y de grupo.
En el centro, donde las jóvenes se internan entre 30 y 90 días dependiendo de la severidad de su adicción, se empezaron a ver el verano pasado de una a dos muchachas al mes con problemas de adicción al "cheese".
Cuando se reanudó el periodo escolar en agosto, el número creció. Recientemente, se reciben entre cuatro y cinco jóvenes internadas por el uso de "cheese" cada mes, según Guadalupe Salgado, consejera en el centro.
"Desafortunadamente, el proceso de la adicción está en un punto donde le está afectando la escuela, su relación con la familia, problemas legales, emocionales y necesitan intervención profesional para que haya un cambio", asegura Salgado.
Precisamente esas señales son las que empezó a percibir la mamá de Ana, pero al principio se negaba a admitirlas por temor al qué dirán. Ana, por su parte, negaba estar haciendo algo incorrecto.
"Ella dejó de comer, se puso bien corajuda y quería estar encerrada en su cuarto y por cualquier cosa estaba peleando con todos", recuerda su mamá.
Ana decidió pedir ayuda a partir del desmayo que sufrió a comienzos de año. Acudió a sus padres, que la llevaron a rehabilitación.
"Me sentía muy mal. No sabía ni qué pensar. Pensaba que a lo mejor yo era culpable de algo, que a lo mejor fue por todo lo que la cuidábamos", recuerda la mamá. "No es una niña callejera. Mucho la cuidamos y por eso hizo eso. Yo no sabía si sentirme culpable o culparla a ella o culpar a alguien más".
Ana permaneció internada un mes y la semana pasada fue dada de alta. Sin embargo, tendrá que seguir recibiendo atención en el centro de rehabilitación dos veces por semana durante tres meses.
Otro de los centros que trabaja rehabilitando niños es Phoenix House, con cupo para 32 personas. Entre el 75 y el 80 por ciento de los que están ahora en el centro, todos hispanos, han usado "cheese".
"Esa es su droga preferida. Algunos de ellos no han usado otro tipo de drogas", dice Christen Menzel, gerente de clínica de Phoenix House.
Menzel aclara que la rehabilitación no está garantizada. "Todo depende de la motivación del joven para mantenerse alejado de las drogas. También tiene mucho que ver con el ambiente que le rodea, tanto familiar como escolar", asegura.
Esperanzas tras el arresto
La semana pasada la policía de Dallas arrestó a Martín Ramírez Laguna, de 31 años, bajo sospechas de estar vendiendo "cheese" a los adolescentes.
El arresto se llevó a cabo a después de que la policía del DISD detuviera a varios estudiantes sorprendidos con la droga. Al entrevistar a los alumnos, la policía obtuvo pistas para llegar a Laguna, según Sandra Guerrero, portavoz del distrito.
"Ahora debería reducirse el número de estudiantes que tienen contacto con el "cheese" porque el proveedor le estaba distribuyendo la droga a la persona que tenía la relación con los estudiantes", asegura Guerrero.
Para Ana, el acceso a la droga dentro de la escuela estaba garantizado, pues un amigo de ella, también estudiante, se encargaba de prepararla. En la preparatoria, Ana conocía por lo menos a siete estudiantes que la distribuían. Su amigo era uno de los preferidos, pues hacía ofertas.
"Muchos se la compraban a él porque si querías 10 dólares, él te daba lo que eran 15 dólares", recuerda. "A veces yo no tenía dinero y él me la daba".
La droga, según la joven, estaba por todas partes en la escuela. Nunca tuvo problemas para inhalarla en el salón de clase, en el baño, las escaleras, el gimnasio o en los vestidores.
La droga la está esperando
Después de pasar un mes en el centro Nexus, Ana ha mostrado varios cambios.
Primero, logró aumentar 15 libras. Y ahora no quiere volver a caer a la adicción de la droga.
"Te sientes mejor cuando no estas (drogada) con "cheese", asegura Ana.
Además, explica que no quiere convertirse en una mala influencia para sus tres hermanos menores, de 14 y 10 años, y un bebé de meses.
No quiere inhalar ningún tipo de droga y por eso tiene miedo de volver a la escuela. "Tengo miedo porque estará en todos lados", asegura.
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entérese
Entre los síntomas más visibles del consumo de drogas están:
•Dejar de tener interés en actividades
•Cambios constantes en las emociones
•Enojarse con facilidad
•Encerrarse en su cuarto
•Cambios en sus notas académicas.
•Físicamente, el joven muestra estar cansado, tener mucho sueño y la falta de apetito o exceso de apetito.
•Si algo de eso sucede, trate de hablar con el joven sin acusarlo.
•Si el joven acepta usar drogas, el siguiente paso es buscar ayuda profesional.
•"Como padres cuando se enfrentan con está situación con las drogas a veces es desesperante, es difícil, causa mucha tristeza...pero lo importante es no buscar culpa", dijo Salgado