Los problemas de mantenimiento en los salones del distrito escolar
Wilmer-Hutchins no son nuevos.
Dos años antes que funcionarios del distrito pospusieran el inicio de
clases en una de sus dos preparatorias debido a goteras en el techo y
una infestación de cucarachas, un grupo estatal de educadores les había
recomendado abandonar y demoler casi todas sus escuelas ya que el
mantenimiento los planteles era deplorable.
El reporte de agosto de 2002, preparado por la Asociación de
Administradores Escolares de Texas, dijo que sólo el 6 por ciento de las
aulas del distrito cumplían con estándares mínimos, y que algunos tenían
problemas considerables de seguridad.
El uso de todas las primarias y secundarias del distrito debe cesar "tan
pronto y sea posible", según el reporte que obtuvo The
Dallas Morning News.
"Sus escuelas reflejaban ese historial de bajo nivel de cuidado y
mantenimiento", dijo Paul Trautman, el consultor de instalaciones que
escribió el estudio. "Las cosas sólo se reparaban cuando se determinaba
que era absolutamente necesario. Sus escuelas se habían deteriorado más
que la mayoría".
Los funcionarios del distrito dicen que están conscientes de que las
escuelas de Wilmer-Hutchins no están en buen estado, y que esperan
tratar con algunos de los problemas por medio de la circulación de bonos
valorados en 68 millones de dólares, la cual se presentará al electorado
el 18 de septiembre.
"Sabemos que nuestros edificios son viejísimos", dijo el superintendente
Charles Matthews. "Necesitamos cambiar la cara del distrito. Pero
simplemente no tenemos fondos para instalaciones en este momento".
La única escuela que Trautman calificó de ser digna de rescatar es la
preparatoria Wilmer-Hutchins, y la condición del plantel es tan mala
debido a una tormenta en junio que el comienzo de clases en el local se
ha pospuesto por semanas. Los alumnos de último año comenzaron una forma
de clases limitada en otro plantel la semana pasada.
Según la auditoría, "las goteras del techo parecen ser extensas,
basándose en el número de tejas manchadas por agua, dañadas o
extraviadas por todo el edificio".
Entre los problemas mencionados en el reporte
• La primaria Bishop Heights Elementary no tenía un sistema de alarma de
incendios que funcionara. Sus baños son "viejos y marginalmente usables".
• En la primaria Alta Mesa Elementary, el personal cubre el olor a moho
con velas y popurrí, y "es probable que organismos microbiológicos estén
presentes". Las paredes de algunas aulas portátiles tenían hoyos que
vándalos habían hecho. Hasta el 60 o 70 por ciento de los focos en las
aulas no funcionaban.
• La mayoría de las aulas en C.S. Winn son demasiado pequeñas – menos de
dos terceras partes del tamaño mínimo impuesto por el estado. El suelo
del gimnasio se calificó de inseguro debido a que la humedad había
causado que el suelo se torciera. La escuela tenía un problema de
termitas.
• La biblioteca de la primaria Wilmer Elementary estaba ubicada en una
vieja cocina y es "particularmente inadecuada". • La secundaria
Kennedy-Curry Middle tenía "goteras considerables".
Luther Edwards, presidente de la junta escolar, dijo que los hallazgos
no lo sorprendieron cuando le fueron presentados a la junta en 2002.
"Estando en el estado en que estamos financieramente, no fue demasiado
sorprendente".
Él dijo que creía que las preocupaciones de seguridad que el reporte
expresa – como la alarma de incendios averiada en Bishop Heights – ya
habían sido tratadas. Sin embargo, el distrito dudaba en echarle
demasiado dinero a escuelas que, si el paquete de bonos del próximo mes
se aprueba, simplemente serán demolidas y reconstruidas.
Benton escribe para The Dallas Morning News.