Las autoridades estadounidenses de aduanas se enteraron el verano pasado
de que uno de sus informantes supervisó la tortura y el asesinato de
supuestos narcotraficantes en Ciudad Juárez, México y sólo intervinieron
cuando dos agentes antidrogas estadounidenses fueron señalados como
blanco de asesinato, dijeron fuentes a The Dallas Morning News.
El informante continuó trabajando para el cártel de drogas de Juárez y
su jefe, Vicente Carrillo Fuentes, al mismo tiempo que daba detalles de
las operaciones del cártel a la sección de Aplicación de las Leyes de
Aduanas e Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés), según ex y
actuales funcionarios federales de Estados Unidos.
Estos funcionarios tienen conocimiento de un memorando de inteligencia
de la ICE, escrito el pasado mes de agosto, que detalla las actividades
del informante, cuyo trabajo principal con el cártel consistía en
eliminar a los traficantes rivales.
Algunas autoridades estadounidenses dejaron entrever que el informante
podría haber conocido o participado en asesinatos, incluyendo los de
mujeres en Juárez. Desde 1993, más de 320 mujeres han sido asesinadas,
93 de ellas se cree que fueron víctimas de violación, y han sido
reportadas varias desapariciones, aunque se presume que estas mujeres
han muerto, según Amnistía Internacional.
Un vocero del ICE en Washington declinó discutir el caso que involucra
al informante. "Sus preguntas están relacionadas con un caso criminal
pendiente. Es nuestra política no hacer comentario sobre casos
criminales pendientes. Nosotros seguimos esa política en este caso. En
general ICE toma cualquier alegato de mala conducta seriamente y
resuelve de manera expedita", dijo el vocero Dean Boyd.
Funcionarios de las oficinas de la Agencia Antidrogas (DEA) y del ICE en
la Ciudad de México declinaron hablar sobre el informante.
El informante "supervisó el asesinato" de un supuesto narcotraficante el
pasado mes de agosto bajo órdenes del cártel de Juárez, aunque él tuvo
"una participación mínima", según las autoridades federales
estadounidenses con conocimiento del memorando.
El informante incluso grabó el interrogatorio y posterior asesinato del
traficante, según las fuentes federales estadounidenses.
Aparentemente, las autoridades de aduanas detuvieron el paso del
informante en enero, pero para entonces ya había participado en los
asesinatos de al menos 13 personas más en el área de Juárez, incluyendo
el de un ciudadano estadounidense, dijeron autoridades familiarizadas
con el caso.
Los cuerpos de 12 de las 14 víctimas fueron desenterrados el 23 de enero
de un patio trasero de una modesta vivienda usada como casa de seguridad
en Juárez.
Las autoridades federales de México están en la búsqueda de al menos dos
cuerpos más, considerando varias casas de la ciudad para una posible
excavación.
Aparentemente, los agentes de aduana estadounidense no compartieron los
detalles de las acciones del informante con otras agencias
estadounidenses a la vez: Durante los siguientes meses, ese mismo
informante ayudó a detener o implicar a varios "peces gordos" entre
ellos 17 oficiales corruptos de la policía estatal, incluyendo a un alto
oficial, Miguel Angel Loya Galleros, y a un teniente del cártel de
Juárez, Heriberto Santillán Tabares, el 15 de enero, dijeron las
autoridades federales.
Un funcionario estadounidense intentó defender las acciones del
informante, diciendo que una vez que todos los hechos sean conocidos,
"las cosas no parecerán tan negras y blancas".
Sin embargo, otro ex funcionario de justicia no estuvo de acuerdo "Puedo
entender que esto suceda una vez. Pero no puedo permitir que esto suceda
12, 13, 14 veces. La última vez que vi el diccionario, hay una gran
diferencia entre estar presente en un homicidio y supervisarlo".
La oficina del procurador General de México, quien según las fuentes
también sabe del trabajo del informante y su relación con el gobierno
estadounidense, no respondió las preguntas que se le hicieron por
escrito.
Altas autoridades judiciales estadounidenses han sido informadas sobre
el papel del informante, dijo el ex funcionario estadounidense,
indicando que el memo detallado llegó "hasta los escalones más altos" de
las agencias de justicia y de inteligencia en Washington D.C.
"No recibirás un comentario, aunque sea cierto", dijo un funcionario
estadounidense familiarizado con el memorando. "Estamos hablando de una
investigación de ligas mayores aquí".
Algunos investigadores estadounidenses dijeron que el informante
probablemente era un miembro importante quizás un supervisor – de La
Línea, un grupo de narcotraficantes y policías de Juárez y Chihuahua que
protegen a los líderes del cártel y trafican drogas a lo largo de la
frontera. Cerca del 70 por ciento de la cocaína que llega a los Estados
Unidos fluye a través de Juárez-El Paso, según oficiales de la DEA.
Las autoridades federales mexicanas investigan a la Línea por una
probable participación en los asesinatos de mujeres en Juárez.
"Él (el informante) puede estar definitivamente involucrado en otros
homicidios, incluyendo los de mujeres", dijo un funcionario
estadounidense que insistió en su anonimato. "Pero en este momento, todo
lo que sabemos es sobre los 14 hombres".
"Él definitivamente no puede ser nada menos que un miembro de la Línea",
agregó un ex alto funcionario. "La licencia para matar proviene sólo de
Vicente Carrillo Fuentes u otro alto lugarteniente y ese tipo de
licencia o privilegio es concedido sólo a los miembros de La Línea".
El caso acentúa los riesgos que los agentes estadounidenses enfrentan
cuando trabajan con informantes dudosos que a menudo vienen con
historias delictivas, dijeron las autoridades judiciales.
"Desafortunadamente, este tipo de cosas sucede todo el tiempo", dijo
Danny A. Defenbaugh, consultor de seguridad y ex agente a cargo de la
división del FBI en Dallas. "Es un precio que hay que pagar cuando te
acercas demasiado a la lumbre".
Y este episodio en particular, según algunos funcionarios
estadounidenses, podría ser uno de los peores ejemplos de un informante
que salió mal.
El caso del informante de Juárez sucede al momento de la mayor
reorganización de agencias departamentales federales en más de 50 años.
Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, Washington instauró
el gigantesco Departamento de Seguridad del Territorio Nacional, el cual
absorbió algunos departamentos que solían ser independientes, incluyendo
el Servicio de Inmigración y Naturalización y el Serviciode Aduanas, que
se transformó en el ICE.
Una lucha eficaz en contra del terrorismo requiere ahora más que nunca
de la cooperación entre agencias, dijeron ex y actuales funcionarios
judiciales, quienes agregaron que los problemas del ICE y la DEA para
compartir notas o hablar entre ellas, constituye un riesgo de seguridad.
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AP
Frente a la casa donde se encontraron 12 cadáveres, un polícia federal recaba información brindada por una mujer no identificada en busca de un familiar desaparecido en Ciudad Juárez.
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Funcioncionarios del ICE declinaron hacer comentarios. Una vocera de la
DEA refirió las preguntas a la embajada de Estados Unidos en México.
Funcionarios de la Embajada no respondieron a las preguntas escritas.
Funcionarios federales de justicia con conocimiento del complejo
historial del informante proporcionaron los siguientes detalles a The
Dallas Morning News:
El informante había colaborado con la DEA por menos de un año antes de
que la agencia lo "diera de baja" el verano pasado, cuando la Patrulla
Fronteriza Estadounidense lo sorprendió tratando de pasar 220 libras de
marihuana de contrabando a Estados Unidos.
En vez de ir a la cárcel, el informante mantuvo su afiliación con el ICE
para la cual ya había trabajado por al menos tres años – sin que sus
supervisores de la DEA lo supieran.
Agentes de inteligencia de ICE aparentemente no estaban al tanto de que
el informante aún estaba bajo las órdenes del cártel de Juárez.
Las actividades del informante en Juárez probablemente habrían
continuado si él no hubiese tratado de "liquidar a dos agentes
encubiertos estadounidense", dijo el oficial estadounidense. Esos
agentes vivían en Juárez para recopilar mejor información. No está claro
si el informante sabía que los blancos eran agentes estadounidenses,
dijeron las fuentes.
El 14 de enero, cerca de una docena de oficiales armados de la policía
de Chihuahua, guiados por el comandante estatal Miguel Ángel Loya
Gallegos, tocaron en la puerta de una casa en alquiler habitada por un
agente encubierto de la DEA, su esposa y sus niños. El agente no estaba
en casa y la familia, instruida a no abrir la puerta, ignoró los golpes,
dijeron las autoridades. Oficiales de la DEA en El Paso, informados por
la familia, pidieron la ayuda de agentes federales mexicanos, quienes
respondieron de inmediato.
Trece oficiales de la policía de Chihuahua están hoy bajo arresto
domiciliario en un lugar no determinado en conexión con ese hecho. Loya
y otros tres policías estatales están prófugos. El Procurador Estatal,
Jesús José "Chito" Solís Silva renunció la semana pasada en medio de
cuestionamientos sobre la conducta de sus policías.
El 15 de enero, el informante aparentemente ayudó en la captura de
Heriberto Santillán, teniente del cártel de Juárez. Santillán, de 49
años, fue arrestado al tratar de cruzar la frontera y evadir a los
alguaciles de El Paso, quienes lo esperaban debido a una pista que el
informante les había dado. Santillán aún está en una cárcel de El Paso,
en espera de una audiencia en el tribunal el 24 de marzo por cargos
federales de narcotráfico.
"El informante parecía querer desviar la atención de su persona, por lo
que ayudó a capturar a Santillán", dijo el ex agente federal.
Por esta razón, agregó otro informante de policía: "A nadie le interesa
más este caso que a Vicente Carrillo Fuentes. Él se muere por saber
quién fue el informante – si acaso aún no lo sabe – para despacharlo.
Esto ha perjudicado mucho al cártel".
Ocho días después del arresto de Santillán, agentes federales mexicanos
armados de una declaración jurada firmada por dos agentes federales
estadounidenses del ICE obtuvieron un permiso para escarbar el patio de
cuatro por seis pies de una casa en la Calle Parsioneros en la Colonia
Acequias de Juárez.
Dos oficiales del Departamento de Policía de Austin fueron enviados a
Juárez con perros especializados en el rastreo de cadáveres. Los perros
olfatearon 10 lugares, incluso un sitio donde había dos cuerpos, uno
sobre otro.
Los habitantes de la morada, Alejandro García, su esposa y sus dos
hijos, fueron arrestados al tratar de huir a Estados Unidos. Las
autoridades dicen que sospechan que García, un ex oficial de la policía
de Chihuahua, trabajó para el cártel de Juárez por más de un año. Un
funcionario estadounidense describió la función de García como la
"eliminación de personas bajo órdenes del cártel".
Aparentemente, las víctimas eran rivales del cártel de Carrillo Fuentes
y él ordenó que fuesen ejecutadas con "violencia extrema" quizás desde
hace seis meses, dijo el procurador de México, Rafael Macedo de la
Concha. Varias de las víctimas habían sido estranguladas o asfixiadas.
"Fueron torturadas y ejecutadas para consolidar el poder del cártel
Carrillo Fuentes, una división presuntamente encabezada por
Santillán...", dijo la oficina del Fiscal Federal en San Antonio,
citando al subprocurador mexicano.
Los doce hombres enterrados en el patio de Juárez fueron asesinados en
una disputa de drogas, según confirmó la oficina del procurador general
de México. Las víctimas dijeron a sus ejecutores que tenían una gran
cantidad de marihuana almacenada en otra casa de Juárez, dijeron los
fiscales en una declaración. Las autoridades fueron a una segunda casa
el Jueves y decomisaron casi dos toneladas de marihuana.
Aparte de hacerle frente a las acusaciones federales de drogas, el
gobierno estadounidense también acusó a Santillán de "matar, o ayudar a
matar, a cinco de los doce hombres...", según la acusación. Otras once
personas, incluyendo a Loyola, también han sido acusados de los mismos
cargos.
Las víctimas incluían a Luis Padilla Cardona, de 29 años, quien se
graduó en 1995 de la Preparatoria Socorro, en Socorro, una pequeña
comunidad agrícola a las afueras de El Paso. Los otros eran Fernando
Reyes Aguado, Cesar Rubio, Omar Cepeda Saenz y Juan Carlos Pérez Gómez.
La acusación formal dijo que los hombres "fallecieron después del 5 de
agosto".
Corchado es correponsal de The Dallas Morning News en México. Ricardo
Sandoval contribuyó a este reporte desde la Ciudad de Mexico.