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Se dispara contrabando de brasileños

01:39 PM CDT on Tuesday, August 31, 2004

Por ERNESTO LONDOÑO / Al Día

Las grandes vans estacionadas frente a la modesta casa en un barrio en el oeste de Dallas fueron el primer indicio de que algo andaba mal.

Siguiendo una pista que había proporcionado un colega en Boston, agentes de inmigración también observaron que la puerta estaba asegurada con barras de acero y las ventanas cubiertas con sábanas, señales que aumentaron la sospecha del agente especial de inmigración Daniel Padilla: se trataba de una casa mantenida por contrabandistas de inmigrantes.

Cuando los agentes entraron a la casa la noche del 20 de agosto del año pasado, encontraron la evidencia definitiva: había seis brasileños indocumentados viendo televisión en la sala, cuadernos con los nombres, países de origen y el pago que había hecho cada inmigrante, además de recibos de una empresa de envíos de dinero.

Los oficiales arrestaron a Rafael Méndez, de 59 años, quien enfrenta cargos federales de conspirar para traer, transportar y resguardar inmigrantes indocumentados.

Autoridades federales dicen que el caso es representativo de una industria que ha adoptado a Dallas como uno de sus principales ejes: el contrabando de inmigrantes procedentes de Brasil.

"Hemos visto un incremento enorme", dijo Tammy Reno, una fiscal federal en Dallas que lleva dos años encausando a personas acusadas de violar leyes migratorias. "Son sofisticados. No es el típico camión repleto de gente. Ahora están viajando en avión".

Reno ha investigado siete casos de contrabando humano que involucraron a brasileños en los últimos 12 meses. El año anterior, autoridades federales no le presentaron ningún caso para encausar.

Varios factores están contribuyendo a este fenómeno.

La tasa de desempleo en Brasil ha incrementado marcadamente durante los últimos tres años. El año pasado, más del 12 por ciento de adultos aptos para trabajar se encontraba sin empleo. Asimismo, después del 11 de septiembre del 2001, se ha dificultado obtener visas en los consulados estadounidenses en Brasil.

A medida que se ha dificultado cruzar ilegalmente a Estados Unidos, el contrabando de seres humanos se ha convertido en un negocio más lucrativo que antes, según autoridades federales.

Estados Unidos, por su riqueza, es el destino más atractivo para inmigrantes y contrabandistas que participan en esta industria. Según cálculos de autoridades estadounidenses, este negocio genera mundialmente 9,500 millones de dólares en ganancias anualmente

Autoridades estadounidenses y brasileñas afirman que los brasileños que entran a Estados Unidos ilegalmente a través de la frontera mexicana pagan entre 6,000 y 20,000 dólares.

La mayoría comienza su viaje en Minas Gerais, un estado cercano a Río de Janeiro y Sao Paulo. De ahí, toman un avión a la Ciudad de México, donde los brasileños pueden entrar sin visa.

En México, generalmente los está esperando alguien en el aeropuerto para continuar el viaje hacia la frontera. La mayoría cruza a pie. Algunos se quedan en casas esperando continuar hacia la Costa Este.

Nueva York, Miami y Boston son los destinos más populares para brasileños indocumentados, ya que tienen comunidades brasileñas grandes, lo cual facilita conseguir trabajo.

La travesía desde Sudamérica

Tres de los inmigrantes detenidos durante el operativo de agosto del 2003 fueron entrevistados por fiscales que estaban preparando un caso en contra de Méndez. Los siguientes testimonios fueron extraídos de expedientes judiciales.

Ivane Silvestre Teotonio, de 32 años, dijo que cuando se le metió en la cabeza emigrar a Estados Unidos, una persona vinculada con el grupo de contrabandistas le sugirió que entrara por México.

Silvestre, una mujer divorciada, decidió dejar a sus tres hijos con su madre, y se comprometió a pagar 9,000 dólares una vez que llegara a Boston.

"Yo no les pagaría nada hasta que llegara a América", le dijo Silvestre a los fiscales. "Cuando llegara a América, mis familiares pagarían la mitad y lo demás lo pagaría cuando encontrara trabajo".

Como los otros brasileños, Silvestre voló a Ciudad de México desde Sao Paulo. En el aeropuerto de la capital mexicana los estaba recibiendo un hombre con un letrero que decía "Frietas".

De ahí, fueron llevados a Piedras Negras, donde cruzaron el Río Grande caminando. Fueron encaminados a un hotel cercano, antes de seguir hasta Dallas a bordo de una van blanca.

Pasaron un par de noches en la casa de Rafael Méndez, donde dormían en el suelo. Tenían previsto seguir a ciudades en el nordeste del país.

Aunque muchos brasileños inmigran ilegalmente con el fin de reunirse con parientes o amigos, para algunos la posibilidad de un sueldo que les permita ahorrar dinero es el único incentivo.

Valter Cella, de 36 años, otro de los brasileños detenidos en la casa de Méndez, le dijo a los fiscales que no tenía enteramente claro a qué ciudad se dirigía.

"Creo que a New Jersey", dijo Cella. "Porque tienen más trabajo, más puestos en construcción. Allá en Brasil mucha gente habla de eso".

Una industria con tentáculos largos

Carlos Pimentel, el cónsul de Brasil en Houston, dijo que oficiales brasileños recientemente descubrieron cuán profundos son los tentáculos de la industria del contrabando humano dentro de su país.

En algunos casos, añadió, los inmigrantes firman un contrato que los obliga a pagar cuotas mensuales durante dos años para sufragar el costo de su viaje.

"Antes se pagaba de antemano", dijo Pimentel en una reciente entrevista. "Esta (nueva) estructura financiera me hace pensar que les está yendo bien".

Las personas de la clase media, que tienen la posibilidad de ahorrar o de pedir el dinero prestado, generalmente pagan antes de viajar.

Durante sus visitas a centros de detención de inmigrantes, Pimentel se ha encontrado con maestros, policías y hasta un ex concejal municipal que fueron detenidos tratando de ingresar ilegalmente a Estados Unidos.

Pimentel dijo que muchos brasileños salen de casa con grandes expectativas que frecuentemente se ven truncadas cuando son detenidos por autoridades mexicanas o norteamericanas. Incluso aquellos que llegan a su destino a menudo se dan cuenta de que no es fácil ahorrar dinero por el enorme costo de vida en las grandes ciudades estadounidenses.

"Esta es gente muy sencilla. No saben cuánto son 1,000 dólares o cómo se ganan", dijo Pimentel. "Viven en un mundo de fantasía. Son las personas más pro-América que haya conocido en mi vida".

Pero la esperanza de enriquecerse pronto no es la única falacia que albergan aquellas personas que emigran de Brasil por México. Muchos desconocen los riesgos a los que se exponen en el desierto.

"En Brasil les ofrecen puras promesas, les dicen que todo va a estar bien", dijo Marconi Almeida, el director del Centro de Inmigrantes Brasileños en Boston.

Sin embargo, Almeida dijo que muchos son abandonados en el desierto por sus coyotes, lo cual, en algunos casos, resulta mortal.

"Hay quienes llegan a esta oficina y dicen que sus familiares han desaparecido", dijo Almeida. "Pero son indocumentados, y por eso básicamente lo único que pueden hacer es preguntar".

Almeida estimó que el 50 por ciento de los brasileños que intenta emigrar a Estados Unidos llega a su destino.

Se disparan deportaciones

El número de brasileños deportados de Estados Unidos creció astronómicamente durante los últimos cuatro años.

Mientras en 1999 un total de 122 brasileños fueron deportados, 2,853 fueron repatriados durante los primeros ocho meses de este año, según autoridades de EU. Eso no incluye los brasileños que salieron del país voluntariamente.

Aunque los brasileños no necesitan visa para entrar a México, autoridades mexicanas han expulsado a un creciente número de inmigrantes que arriban con la intención de internarse ilegalmente a EU.

El año pasado, México deportó a 3,976 brasileños, lo cual constituye casi la mitad de las expulsiones de inmigrantes en ese país, según estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM).

Aunque cuantificar la inmigración ilegal es imposible, expertos en inmigración dicen que las cifras de arrestos y deportaciones son una buena pauta.

Desmantelar a organizaciones como la que la fiscalía asegura estaba involucrado Méndez es difícil, según oficiales.

"Lo más complicado de esto es determinar quién está a la cabeza de estas organizaciones porque están saliéndose de su camino cada vez más para no dejar huellas", dijo Reno, la fiscal.

"Los cabecillas siempre podrán encontrar alguien que les maneje los autos y que les arriende las casas".

elondono@aldiatx.com

                                                                                                                                                                                                                                                           

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