En tiempos de calor, a hidratarse
Por ARACELI VÁZQUEZ/VIDA SANA | 8/3/2011, 11:44 a.m.
Desafortunadamente ya hemos visto algunas tragedias debido a estas altas temperaturas. Hay que recordar que los niños y los ancianos son más vulnerables a la deshidratación.
La función del agua en nuestro organismo es vital y necesitamos entender por qué es importante.
El agua constituye casi 60% del peso corporal en un adulto. Esto es mayor en niños, pues el agua integra tres cuartos del peso de tejido no graso, y un poco menos de un cuarto del peso de la grasa. La complexión del cuerpo determina cuánto del peso es agua. Las mujeres, obesos, y ancianos poseen menor cantidad de tejido no graso, y su proporción de agua es menor.
• Funciones: el agua en el cuerpo humano es el líquido en el cual todas las reacciones inherentes para la vida se llevan a cabo. Transporta los nutrientes y productos de deshecho a través del cuerpo. Mantiene la estructura de las proteínas y otras moléculas. Actúa como lubricante y amortiguador alrededor de las articulaciones y dentro de los ojos. Durante el embarazo, es parte esencial de la bolsa amniótica que cubre el feto en el útero. Participa en la regulación de la temperatura corporal removiendo el exceso de calor por medio de la evaporación del sudor a través de la piel. Mantiene el volumen sanguíneo en niveles compatibles con la vida.
• Deshidratación: La sed y saciedad influyen en el consumo de agua, como respuesta a cambios sensoriales que ocurren en la boca, provocando respuestas del hipotálamo y nervios.
Cuando no se toma suficiente agua, la sangre se concentra y la boca se seca, por lo que el hipotálamo manda el mensaje y el cuerpo responde pidiendo líquidos.
Cuando se toma mucha agua, el estómago se expande y los receptores envían el mensaje para dejar de beber. Algo similar pasa con la regulación de la temperatura. Cuando hay demasiada pérdida de agua, y no se reemplaza, ocurre la deshidratación. La primera señal es la sensación de sed. Si la persona no toma líquidos, los síntomas avanzan rápido a debilidad, agotamiento, delirio y, al final, la muerte.
• Tipos de agua: lo obvio es el agua de la llave o embotellada. También hay destilada, filtrada, mineral, purificada, de manantial, etc. Otra fuente importante son los alimentos, en especial frutas y verduras (fresas, sandia, lechugas, repollo, espinacas, brócoli y la leche sin grasa contienen de 90 a 99% de agua). También el cuerpo genera agua durante los procesos metabólicos.
• Recomendaciones: Es difícil establecer una cantidad para todos, porque las necesidades varían según la dieta, actividad, temperatura ambiental y humedad. Se recomiendan de 2 a 3 litros de agua al día que incluye lo que se toma y lo que proviene de los alimentos. Pero esto no es suficiente en estos días calurosos. Por último: mucho cuidado con las aguas con sabores, minerales, proteínas o para deportes que contengan demasiada azúcar. Lean las etiquetas de información nutricional para tomar decisiones inteligentes. Y en caso de duda, un agua de limón, sandía o jamaica, con poquita azúcar, es mucho más refrescante y barata.
Araceli Vázquez es dietista y nutricionista con práctica en Dallas. Puedes escribirle a Araceli@Dietgenics.com o llamar al 972-664-0846.
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