Psicología del manipulador
Por ROSALINDA WEISZ/REFLEXIONES | 8/15/2011, 12:37 p.m.
En términos generales podemos definir la manipulación como el ejercicio velado y abusivo del poder. La persona manipuladora es, por lo tanto, aquella cuyo objetivo es satisfacer necesidades o deseos propios a expensas de los demás.
La característica más saliente de su conducta, a fin de lograr este objetivo, es la de conseguir que el otro haga lo que él quiere sin que la víctima se dé cuenta de ello.
El psicólogo Bulacio los describe así: "Son intolerantes, actúan sobre los puntos débiles de aquellos de quienes desean obtener un beneficio, aprovechándose de ellos. Nunca tienen en cuenta las necesidades del otro, aunque las utilizan como medios facilitadores para alcanzar sus fines".
CUIDADO
Algunas características que le permitirán identificar al manipulador antes de caer en sus garras, son:
• Culpa a los demás en nombre de la amistad, el amor, el vínculo familiar.
• Traslada la responsabilidad a los otros.
• No comunica claramente sus opiniones ni sus sentimientos.
• Cambia frecuentemente de opinión.
• Convence a los demás de que deben ser perfectos.
• Se hace la víctima para producir compasión.
• Amenaza y chantajea, miente y falsea los hechos.
• Es egoísta, celoso y no soporta la crítica.
Todos usamos en algunas oportunidades la manipulación, llevados por la humana necesidad de influir sobre las personas con las que interactuamos. Esto no es necesariamente negativo, como lo ilustra la situación de un médico que desea persuadir a su paciente para que cambie hábitos que no le son saludables.
Estas situaciones se diferencian de las conductas manipulativas "enfermas" por el hecho de que el manipulador no admite el derecho a la aceptación o el rechazo de su influencia, y además, porque en la manipulación se utiliza la coerción para lograr su propósito. Un ejemplo: cuando tu compañero de oficina te dice "cuento contigo para que me ayudes a mudarme de casa, si no lo haces me decepcionarás".
Es habitual que el manipulador se presente como una persona encantadora, víctima de las circunstancias y de la "mala suerte", que pide mucho y da muy poco y que para lograr lo que quiere genera en los otros sentimientos difíciles de superar, tales como la vergüenza, la culpa, la desilusión.
El manipulador nunca reconoce sus errores ni sus defectos, carece de sensibilidad para ponerse en el lugar del otro y por consiguiente se muestra totalmente indiferente frente al sufrimiento o malestar que sus acciones provocan en los demás.
Cuando esto ocurre, cuando la manipulación ocupa un lugar central en sus vínculos, cuando la persona no es consciente de su conducta y no siente culpa por lo que hace, estamos frente a una patología de la personalidad, que en los casos más extremos (delincuentes y criminales) se define como "sociopatía".
Es evidente que las personas más vulnerables a la manipulación son las inseguras, crédulas y que tienden a sentirse culpables.
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