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El mito de la frontera insegura

JORGE RAMOS/OPINIÓN | 12/3/2011, 11:35 a.m.

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Jorge Ramos

Lo que dijo Newt Gingrich en el último debate Republicano sobre la necesidad de legalizar a un grupo de indocumentados no es nuevo. Lo dijo en mayo, en una entrevista con Univision.

Pero ahora todo el mundo –incluyendo a los otros siete candidatos republicanos a la presidencia– pone atención a la propuesta de Gingrich de tratar de una forma "humana" a los indocumentados porque él va adelante en las encuestas. Eso es bienvenido. Ya era hora que los candidatos republicanos enfrentaran el tema migratorio. No lo podían seguir evadiendo por mucho tiempo más y dando excusas.

Durante esa entrevista Gingrich me saludó en español –está aprendiendo el idioma y tiene un sitio de internet para hispanos: TheAmericano.com– y me dijo que había que adoptar una estrategia migratoria gradual, paso por paso, porque no hay suficientes votos en el Congreso para aprobar una reforma que otorgara la ciudadanía a los indocumentados.

En un debate en CNN, Gingrich especificó: "Si has estado aquí por 25 años, tienes tres hijos y dos nietos, has pagado impuestos, cumples las leyes y vas a misa", explicó el ex líder del congreso, "no creo que te vamos a separar de tu familia, por la fuerza, y sacarte de aquí".

Esto es lo que muchos llaman la tercera opción. No es la primera opción – favorecida por el presidente Barack Obama y muchos Demócratas – que legalizaría a la mayoría de los indocumentados y les daría la ciudadanía norteamericana. Tampoco es la segunda opción, de los Republicanos más radicales, que propone expulsar del país a todos los indocumentados. Lo que propone Gingrich es un camino intermedio: algunos indocumentados, no todos, se podrían quedar aquí pero no serían ciudadanos ni podrían votar. Esto, sobre todo para los inmigrantes que viven en estados como Alabama o Arizona, es mucho mejor que vivir perseguidos y discriminados.

Pero tan pronto Gingrich abrió el debate migratorio, los otros candidatos – con la notable excepción de Jon Huntsman, quien sí favorece un camino a la ciudadanía para los indocumentados – se le fueron encima, diciendo que su propuesta equivale a una "amnistía". No olvidemos que esa es una palabra sucia para muchos Republicanos (a pesar de que un Republicano que ellos admiran – Ronald Reagan – le dio amnistía a tres millones de indocumentados en 1986).

Pero todos los Republicanos, incluyendo Gingrich, quieren antes una frontera segura. Todos hablan de la frontera con México como si ésta fuera extremadamente porosa, un lugar donde todo se vale. Lo que no dicen es que la frontera está más segura que nunca. Las casi 15 millas que separan a Tijuana de San Ysidro, Calif., tienen dos cercas, sensores de movimiento, iluminación como si estuvieran en un estadio de futbol y cientos de agentes patrullando. Es prácticamente infranqueable. Yo lo vi durante una visita con agentes de la patrulla fronteriza.

Desde luego que las casi 2,000 millas entre ambos países no tienen el mismo tipo de vigilancia, pero las cifras nos indican que el paso de indocumentados se ha reducido. En el 2000 se arrestaron a más de 1.6 millones de inmigrantes tratando de entrar; pero en el 2010 fueron solo 400,000. Además, las deportaciones se han incrementado. Obama ha deportado a más de 1.2 millones indocumentados, y los efectos son notables.

Según el Pew Hispanic Center, el flujo de indocumentados ha registrado un marcado descenso; en marzo del 2007 había 12 millones; el año pasado había 11 millones.

Pero los candidatos republicanos siguen alentado la idea de que la frontera no es segura ni hermética. Si la frontera fuera tan insegura ¿cómo explicamos que una de las urbes más peligrosas del mundo, Ciudad Juárez – con 3,000 asesinatos el año pasado – está pegada a una de las más seguras de Estados Unidos, El Paso?

En otras palabras, aunque lo duden los republicanos, es un mito que la frontera con México es insegura. Desde luego, seguirán cruzando trabajadores que encuentren empleos en Estados Unidos que no quieran hacer los norteamericanos. Pero ese es un asunto económico, no de seguridad nacional. Por esa frontera no entraron los terroristas del 9/11 ni ningún otro.

Qué bien que Gingrich destapó el tema migratorio entre los republicanos. La pregunta central es ¿qué vamos a hacer con 11 millones de indocumentados que no van a regresar a sus países de origen? Urgen respuestas realistas.

Mientras tanto, acepto la idea de tratar a todos los inmigrantes de una manera "humana". Y el primero en hacerlo ha sido Gingrich que prácticamente ya no usa el término "ilegales" para referirse a los indocumentados. Ese es un buen primer paso.

Ramos es director de noticias de Univision. Su columna es distribuida por The New York Times.

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