Pide Papa cese a los conflictos armados
ASSOCIATED PRESS | 12/31/2011, 7:09 a.m.
Ciudad del Vaticano – El papa Benedicto XVI aprovechó los festejos navideños para hacer un llamado a la paz en todo el mundo, haciendo énfasis en Tierra Santa.
Benedicto XVI pidió el domingo en su mensaje de Navidad el fin del derramamiento de sangre en Siria y la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos.
Con la misa Navideña iniciaron dos semanas de actividades intensas relacionadas con la temporada navideña, las cuales pondrán a prueba la energía del pontífice de 84 años, en medio de algunas señales recientes de fatiga.
El Papa pronunció su mensaje "Urbi et Orbi" ("a la ciudad y el mundo") desde el balcón central de la Basílica de San Pedro antes miles de turistas y peregrinos alborozados reunidos en la plaza que da al frente. Cientos de guardias suizos de vistosos colores y bandas militares italianas llenaron el lugar al que bañaba el sol.
Tras su Misa de Gallo apenas de la noche anterior, el pontífice de 84 años dijo que oraba por que el nacimiento de Jesús envíe un mensaje a todos aquellos que necesitan salvación y atraviesan penurias.
Benedicto XVI se refirió a los refugiados del Cuerno de África y las víctimas de las inundaciones en Tailandia, entre otros, y se pronunció a favor de un mayor diálogo político en Myanmar, así como por la estabilidad en Irak, Afganistán y la región de los Grandes Lagos en África.
Señaló que ha rezado para que Dios ayude a los israelíes y los palestinos a reanudar sus conversaciones de paz.
"Que Dios traiga el fin de la violencia en Siria, donde ya se ha derramado mucha sangre", apuntó.
El sábado, en su misa de gallo, el Papa lamentó la comercialización creciente de la Navidad, e instó a los fieles a mirar más allá de las "luces destellantes y superficiales" para descubrir el significado auténtico de esta celebración.
La misa de gallo se adelantó, de la medianoche a las 10 p.m., desde hace varios años, a fin de evitar que el Papa se desvele antes de su importante discurso de Navidad. En una nueva concesión, Benedicto recorrió este año el pasillo central de la Basílica en una plataforma móvil, para no realizar la larga caminata.
Hacia el final de la misa, Benedicto lució cansado, y una tos seca interrumpió su homilía.
En su mensaje, Benedicto deploró que la Navidad se haya convertido en una celebración cada vez más comercializada, que oscurece la sencillez del mensaje del nacimiento de Cristo.
"Roguemos al Señor que nos ayude a atravesar con la mirada las fachadas deslumbrantes de este tiempo hasta encontrar detrás de ellas al niño en el establo de Belén, para descubrir así la verdadera alegría y la verdadera luz", dijo el pontífice.
El Papa presidirá también la misa del Año Nuevo.
Unos días después, Benedicto XVI celebrará la misa de la Epifanía, el 6 de enero, a la que seguirá el bautismo de bebés dos días después como es tradicional en la Capilla Sixtina en el Vaticano.
Al término de su mensaje, Benedicto XVI envió saludos de Navidad en 65 lenguasmientras tañían las campanas de la Basílica de San Pedro.













