REFLEXIONES: Mente sana, cuerpo sano
ROSALINDA WEISZ/REFLEXIONES | 11/21/2011, 8:07 a.m.
Hipócrates, considerado el padre de la medicina clínica, hablaba de una conexión indudable entre las emociones y la salud física, y estaba convencido de que toda enfermedad es la señal que da el cuerpo de la existencia de una desarmonía emocional y mental.
Psicólogos y médicos reconocen este enlace. Lo que usted piensa y siente y la manera en que se comporta afectan el funcionamiento de su cuerpo. Cuando usted se siente estresado, ansioso o enojado su cuerpo intenta informarle que algo no está bien. Por ejemplo la presión sanguínea puede alterarse por la muerte de un ser querido. Otros síntomas de desequilibrio emocional son: dolores de cabeza, de pecho, o dolores de espalda, problemas digestivos, disfunción sexual, problemas con el peso, fatiga e insomnio.
Hoy sabemos que los trastornos de la ansiedad y la depresión son más frecuentes en los pacientes hospitalizados que en la población general. Del mismo modo, las personas que sufren de depresión clínica se enferman más que otras personas que no están deprimidas.
Las investigaciones científicas de los últimos años han demostrado la enorme importancia de las emociones sobre la fisiología, y de qué modo las emociones positivas (el optimismo, la alegría) mejoran el funcionamiento del sistema inmunológico del cuerpo (el que nos protege de las enfermedades) y las negativas (la ira, la tristeza) interfieren con su función defensiva.
Es por tal motivo que se insiste en la necesidad de que los exámenes prequirúrgicos incluyan una comprobación acerca del adecuado estado emocional del paciente, a través de una o dos entrevistas que detecten y ayuden a procesar sus preocupaciones y temores.
Otros estudios señalan que la expresión de lo emocional, ya sea a través del relato o incluso de la escritura, ayuda a mantener la salud. Las personas que han enfrentado situaciones traumáticas y que tienen la oportunidad de hablar de lo ocurrido, muestran una actividad inmunológica apropiada y presentan menos síntomas de enfermedad.
Atender al equilibrio de lo emocional, las lleva a adquirir mayor autoestima y confianza en sí mismas, y a no depender tan repetidamente de los servicios médicos.
Las emociones también influyen en la percepción que tenemos de nuestra salud y en los comportamientos que desplegamos para cuidarla. Como consecuencia, los sentimientos de esperanza y optimismo ayudan a cumplir con los tratamientos médicos y confiar en sus beneficios. Por el contrario los pacientes deprimidos experimentan síntomas más intensos y frecuentes y al mismo tiempo se sienten fácilmente desalentados.
Si usted no está emocionalmente sano, su sistema inmunológico se debilitará y quedará más expuesto a enfermedades de todo tipo cuando deba enfrentar tiempos difíciles.
Otro efecto de un estado emocional negativo es que quizás le falte energía o motivación para cuidar su cuerpo y su salud. No tendrá deseos de hacer gimnasia o comer alimentos nutritivos y le resultará difícil seguir los consejos de su médico. El abuso del alcohol o de otras drogas, y el consumo del tabaco, también pueden ser indicadores de una salud emocional empobrecida o disminuida.
Todas estas observaciones conducen a una innegable conclusión: la salud física (incluyendo cirugías y tratamientos estéticos) es absolutamente inseparable de la salud mental. Y a su vez, el cuidado de lo anímico favorece y preserva una buena salud física.
Weisz es psicoterapeuta. Puede escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.
Galerías de fotos
También de interés
- Hipócrates, considerado el padre de la medicina clínica, hablaba de una conexión ...
- En mis reflexiones del mes pasado mencioné el "efecto placebo" como uno ...
- Ciudad de México - A la vista, los espárragos no lucen muy ...
- Este caballero al que llamaremos Roberto había perdido mucho peso, su salud ...
- Mi amiga no me ha llamado en toda la semana. Mi respuesta ...









