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Ciudadanía, foco de debate de redistritación

El valor del voto individual de los latinos se verá diluido bajo el esquema de redistritación aprobado por el cabildo de Dallas. | BEN TORRES/ESPECIAL PARA AL DÍA

STEVE THOMPSON/DMN | 10/15/2011, 9:18 a.m.

El argumento para mayor representación de los hispanos en el cabildo de Dallas es su crecimiento. Actualmente conforman el 42% de la población total de la ciudad.

Pero otra estadística podría influir decididamente en el debate político y legal que viene: el número de hispanos con derecho a votar.

De los aproximadamente 330,000 hispanos adultos que viven en Dallas, sólo unos 140,000 son ciudadanos de Estados Unidos con derecho al voto, según cálculos recientes del Buró del Censo.

Antes de que el cabildo adoptara un nuevo mapa electoral la semana pasada, activistas afroamericanos citaron estas cifras para argumentar que no deberían perder un escaño para hacerle espacio a los hispanos.

Al final los afroamericanos alcanzaron su objetivo de conservar cuatro posibles escaños de los 14 del cabildo. Sin embargo, el número de distritos hispanos, oficialmente cuatro, está en duda.

El alcalde y el abogado de la ciudad dicen que el nuevo mapa da a los hispanos un escaño adicional, pero muchos hispanos dicen que el mapa les restará derechos, manteniéndolos en tres espacios.

Un grupo de hispanos organizados por el comisionado de redistritación municipal Domingo García, prometió impugnar el plan con una demanda, protestas en el ayuntamiento y una campaña de envío de cartas a Washington.

Si el caso llega a las cortes, el número de hispanos con derecho a votar (segmento llamado población ciudadana en edad de votar, ó CVAP) probablemente será foco de debate.

Líderes hispanos, al argumentar contra el uso de esa cifra, dicen que el cálculo del Censo es erróneo.

“No es confiable. Esa cifra no se debe usar en las cortes”, dijo García, quien también es presidente de la Comisión Latina de Redistritación de Texas. “De hecho estamos cuestionando el uso de esa cifra en las demandas legislativas que tenemos pendientes”.

La estimación del Buró del Censo de hispanos que son ciudadanos de Estados Unidos proviene del Sondeo de las Comunidades Americanas.

Antes que un conteo directo, es un sondeo que utiliza cuestionarios para extraer una muestra del 2.5% de la población estadounidense.

La Oficina del Censo calcula un margen de error de cerca del 9% para el cálculo del sondeo 2010 del número de hispanos en Dallas que son ciudadanos estadounidenses.

En otras palabras, calcula que el número real se encuentra en algún punto entre 127,000 y 153,000.

Algunos critican el cálculo.

“Subestima ampliamente” el número de hispanos adultos que son ciudadanos, dice George Korbel, abogado de San Antonio especializado en derechos electorales y que con frecuencia representa a demandantes hispanos. “Es difícil entender por qué el Censo lo utiliza y hasta por qué lo publica”.

La pregunta de si se deben usar y cómo tales cifras del sondeo para fines de redistritación son frecuentes en las demandas de derechos electorales.

La Corte Federal de Apelaciones para el Quinto Circuito, que abarca a Dallas, desde hace tiempo ha dictaminado que los ciudadanos adultos de un grupo minoritario, más que su población en su conjunto, es la medida apropiada para responder a las interrogantes sobre la fuerza electoral de una minoría.

Además, la cuestión de cómo se debe usar en corte el Sondeo de Comunidades Americanas es relativamente nueva, ya que el Censo instauró el programa en la última década.

El Departamento de Justicia federal revisará el nuevo mapa para determinar su imparcialidad con los grupos étnicos de la ciudad.

Durante el proceso de redistritación, el abogado de la ciudad de Dallas, Tom Perkins, señaló a los concejales que el Departamento de Justicia examinará el número total de adultos de los varios grupos minoritarios, no quiénes de esos adultos son ciudadanos.

Pero un vocero del Departamento de Justicia, ante la pregunta de si la dependencia tomará en cuenta la ciudadanía, declinó comentar.

Durante el debate de la semana pasada, el concejal Tennell Atkins citó las cifras del Sondeo de Comunidades Americanas.

También han puesto su atención en el número de ciudadanos los activistas afroamericanos Marvin Crenshaw y Roy Williams, los demandantes en la histórica querella federal de 1988 que llevó al sistema de 14-1 del cabildo de Dallas, con escaños divididos según criterios raciales.

“Se tiene que ser ciudadano para votar, y eso es el punto crucial del asunto”, dijo Crenshaw, dirigiéndose al cabildo durante el debate de la semana pasada.

El abogado de derechos electorales Mike Daniel, que representó a Crenshaw y a Williams hace dos décadas, dice que el Departamento de Justicia probablemente tomará en cuenta el número de ciudadanos.

“Se supone que lo tienen que hacer”, dijo Daniel. “Es un principio aceptado en las cortes que al medir la fuerza electoral para fines de evaluar si un plan electoral es discriminatorio, lo que se tiene que analizar es la población ciudadana en edad de votar”.

Daniel dijo que defendería el uso de la población adulta total, siempre que todo nuevo escaño hispano no se diera a expensas de un espacio afroamericano.

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