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CARL LEUBSDORF: Gingrich en desventaja

CARL LEUBSDORF/OPINIÓN | 2/3/2012, 1:21 p.m.

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Carl Luebsdorf

La aplastante victoria de Mitt Romney en las primarias de Florida deja al ex líder de la Cámara de Representantes Newt Gingrich con la difícil tarea de sostener su candidatura política y financieramente sin debates o primarias favorables para este mes.

Pero Romney todavía enfrenta el problema de ganarse a los activistas conservadores del Partido Republicano que siguen escépticos ante ex gobernador de Massachusetts y que se han resistido a los llamados del aparato partidista a empezar a cerrar filas. Las últimas encuestas indican que muchos republicanos se preguntan si el multimillonario candidato entiende sus problemas y si es el auténtico conservador que ellos prefieren.

Sin embargo, la tarea de Romney podría ser más fácil que la de Gingrich dada su enorme ventaja organizativa y financiera y la determinación de todos los republicanos de derrotar al presidente Barack Obama en noviembre.

Gingrich no fue capaz de competir financieramente con Romney en Florida y todavía tiene menos recursos. El próximo debate televisado —la plataforma que ha levantado una y otra vez su candidatura— , no tendrá lugar hasta el 22 de febrero. Además, Romney lleva las de ganar en todas las contiendas que siguen hasta las próximas primarias en estados del Sur y fronterizos, el 6 de marzo en Georgia, Tennessee y Oklahoma.

El único precedente reciente, la carrera demócrata de 2000, no es alentadora para el equipo de campaña de Gingrich. El ex senador Bill Bradley desafió al vicepresidente Al Gore ese año y estuvo más cerca de lo esperado de ganar New Hampshire. Pero perdió las tres pruebas antes de que un intervalo de 24 días en febrero en el calendario redujera drásticamente la atención en la campaña. Nunca se recuperó. Cuando las primarias se reanudaron, Bradley tuvo resultados aún peores que antes, y se retiró sin haber ganado un solo estado.

La sólida victoria de Gingrich en South Carolina lo coloca en una posición algo más fuerte; pero Romney le infligió un fuerte revés en Florida, donde anuncios negativos financiados con su ventaja económica desempeñaron un papel importante. Aunque Gingrich puede ganar primarias futuras y obtendrá delegados en otras partes porque las reglas piden una representación proporcional en los estados tempranos, sigue siendo difícil imaginarlo ganando la nominación republicana.

Está claro que Romney tiene los mejores atributos presidenciales en el campo republicano, entre su larga carrera como ejecutivo de negocios y su relativamente exitosa gestión en la gubernatura de un estado muy demócrata, aparte de una vida privada intachable.

En contraste, Gingrich, que entró a la campaña con el pesado bagaje de su tumultuosa labor como líder de la Cámara, sus negocios al salir de la política y su desordenada vida personal, no ha podido ganarse la confianza de aquellos que tienen dudas de él.

Ha hecho una serie de promesas extravagantes, como la de establecer una colonia humana en la luna, y acusó a Romney de todo, desde “hacerse el santo” hasta de haber vetado fondos para “víctimas del Holocausto”, en referencia a una medida para reducir fondos para un asilo de ancianos judíos que posteriormente fue revocada. Además, Gingrich hizo enfurecer a los viejos partidarios de Reagan atribuyéndose logros en los que tuvo una participación mínima.

Mientras, Rick Santorum, quien con toda justicia se jacta de ser el único verdadero conservador en la carrera, sigue teniendo posibilidades distantes, lo mismo que el representante federal Ron Paul de Texas.

Romney está lejos de ser el candidato perfecto. Manejó mal las inevitables preguntas sobre sus finanzas personales, actuando como si tuviera algo qué esconder al postergar la publicación de sus declaraciones de impuestos y publicando sólo las correspondientes a dos años. Su enorme fortuna, que incluye inversiones perfectamente legales en un banco suizo y en las Islas Cayman, podría continuar persiguiéndolo.

Pero lo más importante es que sigue teniendo problemas para relacionarse con los electores. Una encuesta del Pew Center-Washington Post indica que Obama tiene una ventaja de dos dígitos sobre Romney en la cuestión de quién entiende los problemas de los estadounidenses promedio muy bien o suficientemente bien.

A pesar de que Romney ha remplazado sus anteriores posiciones moderadas en temas sociales por otras de derecha, una encuesta de NBC-Marist Florida indica que sólo el 18% cree que es verdaderamente conservador. Gingrich tuvo casi el mismo porcentaje. En contraste, Santorum tuvo un porcentaje del doble.

Aún así, Romney mostró capacidad de recuperación después de lo que pudo haber sido una derrota devastadora en South Carolina. Romney sigue siendo el nominado casi seguro del Partido Republicano, en gran parte porque según las encuestas él es el único republicano con posibilidades razonables de derrotar a Obama.

Leubsdorf fue jefe del buró de The Dallas Morning News en Washington.

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