JORGE CHÁVEZ: México define sus candidatos
JORGE H. CHÁVEZ RAMÍREZ/AL DÍA | 2/11/2012, 12:34 p.m.
La lucha por la presidencia de México quedó definida esta semana, una vez que el Partido Acción Nacional, actualmente en el gobierno, seleccionó como su abanderada a la ex diputada Josefina Vázquez Mota.
Con esta decisión, los tres partidos principales tienen listos a sus candidatos para las elecciones del 1 de julio: el Partido de la Revolución Democrática va con Andrés Manuel López Obrador, ex jefe de gobierno de la Ciudad de México y ex candidato presidencial del 2006; y el Partido Revolucionario Institucional intentará regresar al poder con Enrique Peña Nieto, ex gobernador del Estado de México, el más poblado del país.
Los tres candidatos llegan a la campaña con escollos por superar:
Vásquez Mota tiene como reto distanciarse de la cuestionada estrategia antidrogas del presidente Felipe Calderón. La guerra contra el narco ha sumido en la violencia al norte de México, hasta hace años un baluarte electoral panista que ahora es gobernado casi en su totalidad por políticos priístas, por tanto la posición de Vázquez Mota sobre seguridad y narcotráfico será clave para su desempeño en el norte del país. La también ex secretaria de Educación y de Desarrollo Social cuenta con varios factores a su favor:
No era la preferida del círculo calderonista; ese era el ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero, lo que le permite distanciarse un poco de las cuestionadas políticas del actual presidente.
El carácter histórico de su nominación. Al ser la primera mujer candidata del partido gobernante y con posibilidades reales de llegar a la presidencia, puede inyectar más interés a la contienda.
Peña Nieto ha sido el puntero en las encuestas por meses y para los otros candidatos es el rival a vencer. De hecho, Vázquez Mota lo identificó como tal en su primer discurso como candidata. El reto del priísta será convencer a los electores de que es un político de peso, y no sólo uno fotogénico. Sus errores, cuando no pudo nombrar tres libros que lo hayan marcado en su formación, y luego el ignorar el precio de las tortillas alegando que él no es la “señora de la casa”, ya le han costado puntos en las encuestas y lo han convertido en un chiste de las redes sociales. El ex gobernador también deberá caminar por una delgada y peligrosa línea: rechazar las insinuaciones de que el PRI es un partido dispuesto a solapar a los cárteles de la droga, y al mismo tiempo plantear una estrategia creíble para combatir al narcotráfico. Tiene a su favor una clara ventaja en las encuestas, que deberá cuidar, y a todos los gobernadores priístas dispuestos a ayudar a su partido a regresar al poder, así como una maquinaria política capaz de cubrir todo el país.
López Obrador tiene quizás el panorama más complicado. Se quedó a pocos votos de ganar la presidencia frente a Calderón en el 2006. En esa ocasión, el candidato panista pintó a su rival de izquierda como un político radical. Al ser derrotado, el político tabasqueño se apoderó de la avenida principal de la Ciudad de México en un plantón que desquició por meses la vida de la capital mexicana, luego, al perder el fallo del tribunal electoral, se declaró presidente legítimo, confirmando con esa conducta el radicalismo del que había advertido el PAN durante la campaña. Desde entonces el PRD ha perdido fuerza, y ya no gobierna los estados de Zacatecas y Michoacán. Aunque tiene a su favor una extensa red de apoyo en los territorios densamente poblados del país: la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
La interrogante parece ser el Partido Nueva Alianza, un partido minoritario formado con la ayuda de Elba Esther Gordillo, la líder del poderoso sindicato de maestros y antigua aliada del PRI. El grupo planeaba ir a la elección en una coalición junto al PRI y el Partido Verde, pero hace semanas se desmoronó. Aunque no tiene ninguna posibilidad de ganar, en la elección del 2006 los integrantes del partido operaron en beneficio de Calderón y contribuyeron a su victoria, al grado que el presidente cedió algunas posiciones en su gobierno a los allegados de Gordillo. En el papel, el grupo tendría la habilidad de restarle votos al PRI, aunque se ve difícil, o ayudar con su maquinaria política al PAN.
Pero ya definidos los tres candidatos principales, comienza una campaña en la que se debatirá no sólo los planes de cada uno de los aspirantes, sino cómo continuará la guerra contra el narcotráfico y qué resultados ha dejado el panismo tras casi 12 años al frente del país.
Jorge Chávez Ramírez escribe para Al Día.
Su correo electrónico es jhchavez@aldiatx.com.
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