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CLAUDIA HERRMANN: El fiasco del voto en el extranjero

CLAUDIA HERRMANN/OPINIÓN | 2/17/2012, 5:18 p.m.

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Claudia Herrmann

Se repite lo que yo llamo la falacia del voto de los mexicanos en el extranjero.

En el 2005, después que el Congreso mexicano promoviera con bombo y platillo dicho voto, el desastroso resultado fue que, debido a los muchos y ridículos candados que se impusieron, de un universo de más de 4 millones de mexicanos en Estados Unidos con capacidad para votar, se inscribieron unos 57,000.

Al final del día votaron unos 40,000 y entre boletas con errores, extemporáneas, etc., se contabilizaron poco más de 32,000 votos. Además únicamente se pudo votar por el presidente.

Como hace casi siete años, para votar en esta ocasión había que tramitar la credencial de elector especial en México, lo cual imposibilita a todos los ciudadanos indocumentados, pues tendrían que regresar a México solamente para obtener la credencial.

El Instituto Federal Electoral razonó que muchos más mexicanos participarían si la institución absorbía el gasto de envío de las solicitudes para inscribirse para votar desde el exterior y facilitaba el proceso en línea en su portal www.votoextranjero.mx.

El IFE gastó dinero de los impuestos de los mexicanos para promover el voto extranjero, enviando a los consejeros del IFE a un “tour electoral” por Estados Unidos (recordemos la visita de Benito Nacif a Dallas en agosto del 2011), imprimiendo millones de volantes y trípticos y diseminando videos con mucha producción para promover el voto extranjero.

Pero al día 10 de febrero del 2012, el IFE había recibido la gloriosa cantidad de 61,239 solicitudes enviadas por correo según las cifras publicadas en su portal, de las cuales 45,475 corresponden a electores en Estados Unidos.

Teniendo en cuenta que el 15 de enero concluyó el plazo de inscripción, dudo que lleguen muchas más piezas postales al IFE, por lo que ésta ha de ser muy cercana a la cifra final de electores mexicanos que se registraron. Es decir, volvemos al esquema similar al del 2006, en donde un minúsculo 1% de ese electorado votará.

Son varias las explicaciones que se me ocurren para explicar esa raquítica participación electoral:

Después de 70 años de dictadura priísta, una escasa década de alternancia y el desperdicio que de ella se ha hecho, no se ha consolidado aún una cultura electoral.

Los mexicanos que vienen a Estados Unidos quemaron sus naves y no tienen interés en la mediocre oferta política del momento.

Los gobiernos y legisladores le tienen miedo a millones de electores que no pueden acarrear, controlar y ni siquiera medir, y por eso no tienen el más mínimo interés en modificar el marco legal para permitir el voto con documentos como el pasaporte o la matrícula consular.

Solamente me queda desear que la próxima legislatura actúe con más madurez y cambie la ley para que efectivamente voten por lo menos un millón de mexicanos que vivimos en este país y no solamente unos cuantos miles.

Herrmann es presidenta de la Asociación de Mujeres Empresariales y Profesionales y socia de la firma de consultoría Dienst International. Su correo electrónico es: claudiaherrmann@sbcglobal.net

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