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Empresas hispanas ante incierto 2012

Héctor Salinas le corta el pelo a Raúl Cruz en la peluquería Acapulco, un negocio que ha sobrevivido a la crisis económica. Los dueños de la empresa se sienten optimistas ante el panorama para el 2012. | BEN TORRES/ESPECIAL PARA AL DÍA

ANNA MACÍAS/AL DÍA | 1/4/2012, 7:42 a.m.

Marciano Olivares, dueño de Taquería Chano's en Oak Cliff, recuerda buenos tiempos cuando empleaba a cinco cocineros para atender a una muchedumbre que comía en su restaurante a diario.

Eso fue antes de que se estancara la economía.

"En tiempos prósperos vendíamos como $16,000 (de tacos) al mes", dijo Olivares. "Hoy vendemos como $6,000 o $7,000. Hay menos de todo: menos trabajo, menos clientes y menos dinero". El Norte de Texas terminó el 2011 con un nivel de desempleo de 8.6%, la mejor cifra que se había visto en casi tres años. A nivel nacional, los economistas reportaron que mayor producción en fábricas y un aumento en las compras por consumidores.

Sin embargo, pocos empresarios latinos en Oak Cliff han empezado a contratar a nuevo personal. Algunos, como Olivares, temen que falta mucho para ver una verdadera recuperación económica.

"La economía no va a superarse por el momento", dijo Olivares. "Siendo un año de elecciones, creo que los políticos se preocuparán más por conseguir puestos que en crear trabajos".

Bob Stimson, presidente de la Cámara de Comercio de Oak Cliff, dijo que el negocio de restaurante es uno de los más competitivos, y Olivares tiene razón de estar preocupado. Pero agregó que la economía local mejora poco a poco.

"En el 2012 sí veremos una economía mejorada", dijo Stimson. "Lo importante para el dueño de un pequeño negocio es mantener su lugar en el mercado. La clave es forjar buenas relaciones con sus clientes, crecer su porción del mercado y operar de una manera eficiente y ganar dinero".

A algunos les va bien

Los dueños de la peluquería Acapulco son optimistas. Seguido encuentran a sus clientes en fila esperando que abran sus puertas a las 7 a.m. en la semana y las 6 a.m. los sábados. Frente a su local un letrero anuncia que solicitan peluqueros y estilistas.

"Gracias a Dios que no nos ha faltado trabajo", dijo Nicéforo Yáñez, un peluquero que opera el negocio con su esposa e hija. "Hemos visto a otros salones y peluquerías que abren y cierran dentro de meses".

En la peluquería, ubicada por 12th Street, los dueños a veces no encuentran colegas para ayudarles a atender su creciente clientela.

"Existe una escasez de peluqueros con licencia", explica Cristina Yáñez, gerente de la peluquería. "Hemos ido a los colegios de estética a reclutar a sus graduados. Llevamos nueve meses anunciando que tenemos vacantes, pero solo han llegado dos personas calificadas para cortar pelo".

Cristina, hija del dueño, dice que el negocio se beneficia de una tendencia entre los menores de 30, que insisten en cortarse el pelo cada semana.

"La gente siempre necesitará un buen corte de pelo", dijo. "Lo importante en este negocio es ser estable. Siempre abrimos a la misma hora y siempre damos buen servicio".

En la taquería, en cambio, Olivares se vio afectado por aumentos en los precios de carne, tomate y otros productos esenciales para su cocina.

El desempleo también impulsó a muchos clientes a regresarse a México.

El restaurante, localizado por la Jefferson Boulevard, en ratos se encuentra vacío y solo ocupa a dos empleados.

"No estoy ganando dinero en la taquería", lamenta Olivares. "El taco todavía cuesta $1.50, pero en realidad debería de costar como $2".

Subsisten como pueden

Otros comerciantes de la calle Jefferson han buscado maneras creativas para abrir negocios.

Elvia González, una vendedora de suplementos naturales, por ejemplo, comparte un bazar con 13 otros empresarios independientes que venden muebles usados, decoraciones para el hogar, ropa y lozas.

En su local de 5 por 7 pies, González vende remedios naturales que supuestamente alivian malestares como la diabetes, la mala digestión o el alto colesterol.

Gonzalez tiene confianza que su negocio, que por 10 años operó desde su casa, seguirá creciendo. De su nuevo local también ha reclutado a personas que le ayudan a vender los productos.

"En Guatemala me educaron a trabajar para alguien más", dijo. "Pero es tiempo de educar a la población a abrir y administrar nuestros propios negocios".

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