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Dallas, Texas
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Regala alivio ante lo inevitable
11:07 AM CDT on Thursday, July 1, 2004
Alex Peralta se graduó de la escuela de medicina con grandes esperanzas de
curar enfermedades. Pero su verdadera vocación fue lo contrario –
facilitar a los pacientes su transición a la muerte.
Durante los últimos 20 años, el ex farmacéutico y doctor de Duncanville
ha dedicado su carrera a los enfermos terminales, calmándoles el dolor y
apaciguando sus temores, para que su transición sea pacífica.
"Cuando empecé, si alguien bajo mi cuidado moría, me sentía como si
hubiera fracasado", dijo Peralta. "Me tomó tiempo darme cuenta que
cuidar a alguien es parte de la muerte. Quizás no los cure, pero los
aliviará".
Hoy, el doctor Peralta es director de cuidados paliativos del American
Hospice, que provee atención a pacientes al borde de la muerte en
Dallas, Fort Worth y Houston. A la vez que es reconocido por su trabajo
participativo con los pacientes, Peralta también trabaja con las juntas
de investigación nacionales e internacionales, y ya ha publicado
artículos en Texas Medicine y varias otras revistas médicas.
"Lo más difícil que me pasó fue darme cuenta de la realidad de lo que
implica vivir y morir", dijo Peralta. "Tuve que superar mis propios
temores. Los estadounidenses aún no entienden que la muerte es una
celebración".
Peralta, empezó como farmacéutico, graduándose de la Universidad de
Texas y trabajando en San Antonio. Pero, a la edad de 31 años, luego de
casarse y tener tres hijos, decidió ir a la escuela de medicina.
Peralta, cuyas raíces son españolas y mexicanas, recibió una beca para
pasar dos años en una universidad mexicana y dos años en la Universidad
Médica de Nueva York.
Luego de la escuela de medicina, Peralta regresó a Dallas y abrió un
negocio profesional en Duncanville. Pero, su historia en la farmacología
lo mantuvo en alta demanda, mientras que otros médicos le pedían ayuda
para calmar el dolor de sus pacientes.
Peralta dijo que el punto decisivo para él, fue cuando un colega lo
llamó para un hospital, con la esperanza de facilitar la lucha de un
paciente por respirar.
"Ella estaba muriendo de cáncer al pulmón, y no se sentía cómoda
estaba atemorizada", dijo. "Esa mujer falleció mirándome fijamente,
aterrorizada y sin poder respirar".
Peralta dijo que luego de que la mujer falleció, él salió hacia su auto
y "lloró como un bebé". Él estaba molesto por no haber podido hacer más
por calmar su dolor, y porque ella había sufrido durante su muerte.
"Me dije a mí mismo, 'nunca voy a dejar que esto me vuelva a suceder'",
dijo.
A finales de los años 80, Peralta se dispuso ser el director médico del
Family Hospice of the Mid-Cities, y dedicó su tiempo libre a la
investigación de la reducción del dolor en los pacientes de sida. Halló
que era gratificante trabajar con jóvenes, y ayudarles a hallar alivio
con medicinas y combinaciones medicinales modernas.
"Al principio, no había nada que ayudara a estos pacientes de sida",
dijo Peralta. "Ese fue un verdadero sentido de aventura para mí.
Llegamos con mucho tratamiento creativo e innovador para calmar el
dolor".
Peralta pasó los últimos 15 años capacitando a los médicos en el cuidado
paliativo, enseñándoles lo básico sobre calmar el dolor, antes de dar
las lecciones de temas sicológicos. Pero, Beth Nelly, enfermera
certificada y directora de servicio al paciente para el American
Hospice, dijo que su primer regalo es la habilidad de conectarse con los
que agonizan a nivel espiritual.
"Él tiene algo de predicador que no he conocido en otro doctor", dijo.
"Él ora al pie de la cama de las personas con ellos, y se queda cerca de
ellos cuando lo necesitan".
Tony Wesley sabe esto de antemano. La residente de Lancaster, de 43
años, padece cáncer colorectal, uterino y al ovario, sólo recientemente
acudió a atenderse en el hospicio. Wesley dijo que Peralta y su personal
han estado muy cómodos con ella, ayudándola a relajarse, y orando con
ella cada vez que la visitan.
"El doctor Peralta es muy simpático, y tiene mucha caridad en su
corazón", dijo Wesley. "Él es realmente sincero, y me ha explicado la
enfermedad. Él me quiere ayudar a que no tenga miedo".
Ramshaw escribe para The Dallas Morning News.
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