Milicianos chiÃtas de Jezbolá arrebataron el viernes el control de casi todo el sector musulmán de la capital libanesa a los sunitas leales al gobierno, tras los peores enfrentamientos sectarios desde la sangrienta guerra civil de 15 años.
Por lo menos hubo 11 muertos y 20 heridos en tres dÃas de choques callejeros y tiroteos, dijeron funcionarios de seguridad.
El dominio de Jezbolá, apoyado por Irán y Siria, es un golpe para la polÃtica estadounidense ya que el presidente George W. Bush ha apoyado enérgicamente al gobierno libanés.
Unos cien milicianos chiÃtas de Jezbolá, con uniformes de camuflaje y fusiles, marcharon por la calle Hamra, habitualmente un barrio comercial en una zona mayormente sunà de Beirut. Tomaron posición en las esquinas y detuvieron a los pocos automóviles que se arriesgaron a pasar por allà para registrarlos.
En las calles cercanas aparecieron decenas de combatientes de otro partido aliado con Jezbolá, algunos enmascarados y provistos de cohetes lanzagranadas.
El control de Jezbolá fue pacÃfico en algunos vecindarios.
Posteriormente, los soldados libaneses empezaron a tomar posiciones en algunos barrios sunitas abandonados por los grupos progubernamentales, pero no intervinieron en los enfrentamientos. Algunos milicianos festejaban con disparos al aire.
Un alto funcionario de seguridad dijo que el ejército empezó a emplazarse en algunas calles y que pronto tomarÃa el último bastión sunita de Tarik Jadide.
En algunos casos Jezbolá cedió sus posiciones a los soldados libaneses, presumiblemente después de dejar en claro su poderÃo antes de la próxima rueda de negociaciones con sus adversarios para decidir el futuro polÃtico del paÃs.