Por lo menos 12 milicianos murieron y 20 resultaron heridos el sábado en un tiroteo entre grupos partidarias y adversarios del gobierno en el norte del LÃbano, en una jornada en que el primer ministro conminó al ejército a restablecer la seguridad, y el ejército y Jezbolá intercambiaron declaraciones conciliadoras.
La batalla se produjo en la población de Halba en Akkbar, una remota región sunita en el extremo norte del paÃs, cuando combatientes leales al lÃder sunita local Saad Hariri y el gobierno chocaron con miembros del Partido Social Nacionalista Sirio, un grupo aliado de Jezbolá, informaron funcionarios de seguridad y hospitalarios.
Los partidarios del gobierno asaltaron e incendiaron la sede del PSNS después del enfrentamiento.
Con esto suman 37 los muertos desde que comenzaron los enfrentamientos entre sunitas y chiÃtas el miércoles.
El alto mando del ejército libanés ordenó a sus unidades que restablezcan la seguridad, y pidió a las facciones que retiren a sus milicianos y abran nuevamente las carreteras al mismo tiempo que ofreció un acuerdo al grupo islamista Jezbolá.
Por su parte, la televisora de Jezbolá anunció que las fuerzas opositoras retirarán sus milicianos de Beirut para cumplir con el pedido del ejército. Pero la declaración opositora dijo que la campaña de "desobediencia civil" continuará hasta que se satisfagan todos sus reclamos.
La declaración del ejército indicó que el tema de la red de comunicaciones de Jezbolá será manejado por el Cuerpo de Señaleros de la infanterÃa y que el jefe de la seguridad del aeropuerto, cuyo cese ocasionó la última crisis, será restaurado en el cargo.
Las medidas son consideradas un gesto conciliador con Jezbolá y satisfacen algunas de sus demandas.
El cese del militar y la decisión gubernamental de declarar ilegal la red de comunicaciones de los insurgentes desataron tres dÃas de violencia callejera y sectaria, las peores desde que concluyó la guerra civil en 1990.
La declaración del ejército indicó que la red de comunicaciones será tratada "de forma que no perjudique los intereses nacionales y la seguridad de la resistencia" de Jezbolá.
La nota pidió además a las partes involucradas que "restauren las cosas como estaban ... retiren sus milicianos y reabran las carreteras".
Además, ordenó a la tropa que "continúe la adopción de medidas para establecer la seguridad, extender la autoridad del estado de detener" a los revoltosos.
En tanto, una procesión fúnebre fue atacada a tiros el sábado por varios desconocidos en un vecindario sunà de Beirut y además de morir dos personas, resultaron heridas otras dos, dijo la policÃa.
Por su parte, el primer ministro Fuad Saniora indicó que el LÃbano no puede tolerar que Jezbolá retenga impunemente sus armas, pese a que las fuerzas gubernamentales se han batido en constante retirada o permanecieron al margen de los combates ocurridos los últimos dÃas en Beirut entre los guerrilleros sunis y chiÃes.
Las crÃticas de Saniora a Jezbolá, las primeras desde que comenzó la lucha, seguramente contribuirán a la escalada de las tensiones entre el gobierno y la oposición respaldada por Siria e Irán.
El primer ministro conminó al ejército "a que una vez más imponga la seguridad para todos, en todas las áreas, detenga a los irregulares y los retire inmediatamente de las calles ... para restaurar la vida normal".
Pese a su todo contundente, su debilitado gobierno no ha sido capaz de controlar a Jezbolá ni obligar al ejército a pelear. Las fuerzas armadas permanecen acuarteladas y sólo en las últimas 24 horas emplazaron tropa para proteger a los asediados lÃderes de las facciones gubernamentales. Sin embargo, no ha disparado un solo tiro contra los guerrilleros chiÃes, que coparon extensas zonas del occidente de Beirut, controladas hasta entonces por los sunitas.