Fuerzas de seguridad mataron a 15 insurgentes y detuvieron a otros 60, dijo el domingo el ejército, en la primera acción mayor contra los rebeldes por el nuevo gobierno, paquistanÃ.
El general de división Athar Abbas, portavoz del ejército, dijo que cinco soldados han resultado heridos en cinco dÃas de combate cerca del poblado de Hangu, en el problemático noroeste del paÃs. Abbas señaló que helicópteros artillados estaban proporcionando protección a las tropas en tierra.
El ejército comenzó la operación el miércoles, tres dÃas después de que partidarios armados del lÃder talibán paquistanà Baitullah Mehsud mataron a 17 soldados en una emboscada. Cinco rebeldes murieron en ese enfrentamiento.
La operativo en Hangu es el mayor contra extremistas islámicos violentos desde que el nuevo gobierno de Pakistán tomó el poder tras su triunfo en las elecciones de febrero.
Un comunicado del ejército señaló que cinco militantes murieron en un ataque fallido a un fuerte militar cerca de Hangu en la madrugada del domingo.
Más de 100 insurgentes atacaron el fuerte Tora Warai después de la media noche, pero fueron contenidos por los 29 soldados paramilitares que estaban en el interior mientras llegaban refuerzos del ejército, decÃa el comunicado.
LÃderes del gobierno de coalición han estado a favor de buscar acuerdos de paz para disminuir el creciente fortalecimiento de grupos vinculados al Talibán y a al-Qaida, apartándose de las tácticas de presidente Pervez Musharraf, aliado de Estados Unidos, quien habÃa confiado más en la acción militar.
Funcionarios estadounidenses afganos culpan a la falta de presión sobre los militantes en Pakistán de un aumento en la violencia en Afganistán.
La estrategia paquistanà está también bajo presión de Mehsud, quien esta semana amenazó con atacar el gobierno provincial si no se detiene la operación en Hangu. DÃas antes de que iniciara la operación, la policÃa arrestó a varios presuntos militantes, incluido un supuesto asistente de Mehsud.
El primer ministro Yousuf Raza Gilani dijo el sábado que Pakistán, un aliado clave de Estados Unidos, sigue comprometido en el combate al extremismo, pero que no permitirÃa que tropas extranjeras persiga a insurgentes en su territorio.