Tatuadores cubanos abrieron un espacio para exponer sus trabajos y fomentar la reflexi贸n sobre el "arte d茅rmico" estigmatizado por muchos en la sociedad isle帽a y con escaso apoyo oficial.
Instalados en la cocina de la casa de Che Alejandro Pando, una treintena de j贸venes, muchos de ellos con toda clase de dibujos en color y blanco y negro, dieron luz verde a esta suerte de "galer铆a" el mi茅rcoles por la tarde.
"Hay gente sensibilizada pero tambi茅n hay mucha incomprensi贸n", lament贸 ante la AP Pando, de 35 a帽os, que lleva 16 como tatuador.
La cocina, de unos tres metros cuadrados, tiene a un costado una peque帽a sala con un c贸modo sill贸n y equipamiento para realizar los tatuajes. En las paredes se ven dise帽os enmarcados de una decena de creadores, algunos de los cuales fueron efectivamente pasados a pieles humanas y otros esperan que alguien se tiente.
Pando sostiene que aunque la sociedad cubana es hoy un poco m谩s receptiva a su inquietud art铆stica, todav铆a las autoridades no est谩n lo suficientemente abiertas al tema.
Da un ejemplo: pudieron participar de un debate en la muy institucional Biblioteca Nacional sobre el tatuaje, pero no consiguen apoyo oficial para conseguir materiales de trabajo como otros artistas.
Su propia visi贸n del tatuaje contradice incluso el prejuicio de este arte como una subcultura llena de oscuridad y calaveras con huesos cruzados.
"Me gusta trabajar el color, la onda suave", explic贸 Pando, quien espera que poco a poco otros tatuadores "esc茅pticos" se sumen a la sala de exhibici贸n que contempla adem谩s contar con archivos de documentaci贸n y realizar actividades relacionadas con este arte d茅rmico.
El proyecto cuenta con el apoyo del grupo holand茅s Prince Claus Fund for Culture and Development y el cat谩logo presentado tambi茅n agradece a la Asociaci贸n Hermanos Saiz (AHS), una agrupaci贸n de j贸venes creadores cubanos vinculados al gobernante Partido Comunista.
Pando tambi茅n gener贸 un CD multimedia para mostrar el trabajo del grupo.
Tanto Pando como sus colegas se quejan de que una pintura en una pared _como la de su cocina_ suele ser considerada arte, pero si se traslada "al soporte piel" entonces comienza la pol茅mica.
"El tatuaje es una forma de reflejar mis ideas", explic贸 por su parte Maikel Bonet, de 27 a帽os, que lleva 8 como tatuador y expuso en la cocina de Pando algunos de sus trabajos. La joven Lilie junto a 茅l llevaba adem谩s una lib茅lula plasmada por este muchacho en su espalda.
En general todos son autodidactas en un oficio que reconocen no tiene margen para el error, pues la pieles s贸lo pueden ser limpiadas con procedimientos m茅dicos.
Entre los reclamos m谩s citados por los tatuadores est谩 la falta de insumos y condiciones para ejercer su trabajo.
Mientras, muchas personas y autoridades sanitarias les reclaman por los procedimientos higi茅nicos en un siglo donde el sida y otras enfermedades infecto-contagiosas hacen estragos.
"Los materiales tenemos que pedirlos o conseguirlos de afuera (de Cuba)", explic贸 Deini Alonso, de 27 a帽os y con una d茅cada de tatuador. Se informan y se consultan entre ellos, indic贸.
A veces el cliente viene con una idea clara de lo que quiere, en otros casos ellos hacen la sugerencia, manifestaron los muchachos, quienes coincidieron que un tatuaje suele costar menos en Cuba que en el extranjero.
En la isla por 10 贸 20 d贸lares es posible conseguir alg煤n trabajo que en otras naciones costar铆a unos 50, dijeron.