Brownsville – El huracán Dolly embistió las costas de Texas ayer con torrenciales aguaceros y feroces vientos, arrancando tejados, derrumbando carteles y dejando a miles de hogares sin electricidad.

ERICH SCHLEGEL/DMN
Policías de Brownsville retiran el anuncio de la tienda deportiva El Toro, sobre la avenida Elizabeth, que colapsó tras ser azotado por los fuertes vientos producidos por el huracán Dolly.
El huracán llegó a tener vientos de 100 millas por hora. Sin embargo, luego se debilitó como huracán de categoría 1 al sobrevolar tierra.
El peor temor de las autoridades locales –de que colapsarían los diques que sostienen al Río Grande y que ello causaría inundaciones masivas – se disipó cuando Dolly se adentró 35 millas al norte de la frontera con México como categoría 2.
Luego pasó por South Padre Island y se debilitó a categoría 1 con vientos de 95 millas por hora.
"Los diques están aguantando bien", dijo Johnny Cavazos, de los servicios de emergencia locales. "No hay indicio alguno de que el agua vaya a abrumar los diques".
A pesar de los pronósticos, el huracán no azotó la desembocadura del Río Grande.
Se temía que lo haría y que ello causaría devastadoras inundaciones en ambos lados de la frontera. Las tormentas atribuidas a Dolly llegaron hasta Houston.
En México, los campos quedaron cubiertos de agua, las palmeras se doblaron por la fuerza del viento y las playas quedaron clausuradas.
María Miguel, de 102 años, y siete miembros de su familia abandonaron su vivienda precaria en la aldea pescadora de Higuerilla y pernoctaron en un centro de convenciones de Matamoros. "No sé si mi pobre casa resistirá la lluvia y el viento", dijo Miguel.
Los soldados mexicanos intentaron rescatar a las personas atrapadas en el delta del Río Grande.
Los soldados lucharon con el oleaje en una lancha neumática para rescatar por lo menos a una familia atrapada en su vivienda, mientras que otras personas tierra adentro se negaron a acudir a los refugios gubernamentales, dijo la vocera del municipio de Matamoros Leticia Montalvo.
"Es gente que no quería salir y ahora está en problemas. No tenemos muchos datos", agregó Montalvo.
En la localidad texana de South Padre Island, el tejado de un edificio de apartamentos se desplomó parcialmente, aunque según los residentes no hubo heridos.
Melissa Zamora, vocera del pueblo, dijo que el desplome del tejado causó una fuga de agua, por lo que varios residentes fueron trasladados.
La carretera que une a la isla con tierra firme seguía clausurada ayer por la mañana.
El vocero de los servicios de emergencia de South Padre Island, Dan Quandt, dijo que los vientos aumentaron a unas 50 millas por hora.
El anuncio de un hotel fue arrancado por el viento pero sin causar heridos.
Más de 13,000 usuarios se quedaron sin electricidad en el condado de Cameron, donde se encuentra Brownsville, dijo la empresa de servicios públicos AEP Texas.
Igualmente falló la electricidad de South Padre Island.
El gobernador de Texas, Rick Perry, puso en alerta a 1,200 efectivos de la Guardia Nacional y declaró "zona de desastre" a 14 condados texanos.
Fuentes del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que Dolly podría causar marejadas de hasta dos metros en la zona costera.
Además, Dolly podría dejar a su paso fuertes lluvias que desencadenarían inundaciones en amplias áreas del sur de Texas y el noreste de México.
El Centro Nacional de Huracanes advirtió también sobre la posibilidad de que se produzcan hoy tornados aislados en zonas del sur de Texas.
Durante la presente temporada atlántica, que comenzó el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, se han formado cuatro tormentas tropicales, Arthur, Bertha, Cristóbal y Dolly, de las cuales la segunda y la cuarta se transformaron en huracanes.
Los meteorólogos creen que la temporada será "ligeramente más activa" de lo normal.