Nueva York – ¿Será este finalmente el año de los Cubs? ¿Podrán seguir los Rays amargándole la vida a Boston y Nueva York?
Estas son algunas de las interrogantes que encontrarán respuesta al entrar de lleno la segunda mitad de la temporada de Grandes Ligas.
Luego de un Juego de Estrellas ganado por la Liga Americana en 15 interminables innings, la campaña regular se reanudó ayer, y los Mets de Nueva York apuntaban su décima victoria al hilo en Cincinnati.
Los Mets son una muestra de que no hay nada escrito en piedra en las Mayores, que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Estaban a la deriva hace justo un mes cuando decidieron despedir en horas de madrugada a su mánager Willie Randolph.
Ahora con Jerry Manuel al mando de la nave, los neoyorquinos se fueron a la pausa por el Juego de Estrellas como el equipo más dominante.
"Ha sido un año loco", declaró recientemente el gerente de los Giants de San Francisco Brian Sabean cuando le preguntaron sobre las incidencias de los primeros meses.
Nadie avizoraba que en algún momento los Rays de Tampa Bay iban a tener el mejor récord de las Mayores al liderar en el Este de la Americana, división en la que los Yankees y los actuales campeones Red Sox han ejercido un virtual monopolio durante más de una década.
Tampoco que en el Oeste de la Nacional no haya un solo equipo con récord arriba de .500. Arizona marca el paso con 47-48.
Y que el canje que hicieron los Reds y Rangers para obtener a Edinson Vólquez y Josh Hamilton, respectivamente, hubiese sido tan redondo para ambos.
Si hay que repartir un trofeo al equipo más sobresaliente hasta aquí, esos serían los Cubs de Lou Piniella.
Pese a las lesiones de piezas claves como Alfonso Soriano y Carlos Zambrano, se fueron al descanso con el mejor récord de la Nacional (57-38) y compartiendo el combinado de ambos circuitos con los Angels de Los Ángeles.
Este es el año del centenario del último campeonato de los Cubs, y la cautela es la mejor actitud para evitar nuevas frustraciones.
"Hemos tenido que superar varios obstáculos. Soriano se perdió la mitad de la primera parte y nuestro abridor número uno (Zambrano) también estuvo lesionado, pero nos ha ido bastante bien. Estamos cruzando los dedos para que así siga en la segunda mitad", afirmó Piniella.