Chicago – Los dioses del beisbol escucharon al mánager de los White Sox, Ozzie Guillén, ayer en la victoria 10-8 sobre los Rangers y su cerrador C.J. Wilson.
El taponero texano entró al partido con dos outs y dos hombres en base en la octava entrada, en relevo del confiable Eddie Guardado, que había permitido dos carreras y andaba falto de comando.
Wilson fue recibido por Carlos Quentin con cuadrangular a su primer lanzamiento para darle la ventaja definitiva a los White Sox.
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El pítcher C.J. Wilson, de los Rangers, reacciona tras permitir un jonrón de tres carreras a los White Sox durante la octava entrada del partido de ayer. Chicago ganó 10-8.
Esta vez, Guillén no le gritaba a Wilson desde la caseta. Fue expulsado unos innings antes por alegar con un ampáyer. Quizá aplaudía enfrente de la televisión de su oficina.
Fue cuestionado sobre si el triunfo contra Wilson significa algo más.
"No para mí", dijo Guillén. "Soy un profesional y he estado en este juego un poco para aprender a respetar a la gente. Pero creo que para el equipo, sí. Puede que no lo digan, pero así es".
"... Ellos remontaron y siempre están los dioses del beisbol. Hay que tener cuidado de lo que haces y de lo que dices porque puede que se te regrese", añadió.
Guillén explotó contra Wilson en la serie anterior, en Arlington, después de que Wilson festejó una victoria en el noveno episodio.
El mánager sintió que Wilson se había mostrado poco profesionbal e irrespetuoso contra sus jugadores.
Wilson dijo ayer que la derrota no era más dura por tratarse de los White Sox.
Pero fue dura en general. El as de la rotación texana, Kevin Millwood, en lo que ya parece un patrón, dejó el partido pronto con un tirón muscular en la ingle derecha y tras permitir tres carreras en una entrada y dos tercios.
Fue la décimo primera ocasión que un abridor de los Rangers ni siquiera completa la tercera entrada. Están 4-7 en ese tipo de partidos.
Para Millwood fue la quinta ocasión en la campaña que sale sin llegar al tercer capítulo, dos por molestias en la espinilla y tres por la ingle.
Fue relevado por Josh Rupe, Warner Madrigal, Jamey Wright y Guardado, quien fue incapaz de sostener una ventaja de tres carreras.
"No pude hacer el trabajo, así de simple", dijo. "Es frustrante. No podía encontrar la zona y cuando lo hice ya estaba atrás, por lo que me encontraron la bola".
Los Rangers también encontraron la pelota. La ofensiva anotó seis carreras con dos outs y logró cuatro robos. Pero fue insuficiente debido al pitcheo, otra vez. O debido a los dioses del beisbol...
Los Rangers descansan hoy y mañana comenzarán serie de tres partidos contra los Athletics de Oakland.
Durrett escribe para The Dallas
Morning News
es bueno saber que
Los Rangers están 2-4, con dos series perdidas desde el rompimiento del Juego de Estrellas y están en tercer sitio de la división, a 10.5 juegos del líder, los Angels.