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CARLOS A. NAVA | BALÓN SUELTO
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cnava@aldiatx.com

Algo pasa con Tony Romo

06:03 PM CST on Monday, November 24, 2008

Irving - Algo pasa con Tony Romo en los últimos juegos de los Vaqueros.

A pesar de las grandes estadísticas, es un hecho que Romo es diferente al de las dos campañas y media anteriores.

En ocasiones, sobre todo al principio de los juegos, da la impresión de estar fuera de ritmo; tieso, rígido, carente de la espontaneídad que le ha caracterizado desde que llegó a Valley Ranch en el 2003, antes de ser titular.

Otras veces parece como que forza demasiado algunas jugadas, en especial pases hacia Jason Witten y Terrell Owens.

Peor todavía, hay ocasiones en que parece desmotivado, sentado solo en la banca, sin mayores gestos o emociones; con una actitud apática.

Ayer, por ejemplo, hubo un momento, cuando el partido estuvo en la línea, si es que en realidad fue así, o mejor dicho, cuando los Bengals comenzaron a acercarse en el marcador, que el profundo Keith Davis tuvo que ir a motivarlo.

Davis, quien siempre ha sido uno de los jugadores más apasionados y prendidos del equipo, por algo es el capitán de equipos especiales desde hace dos temporadas, se dio cuenta de que Romo estaba demasiado serio, triste o quizá preocupado.

Hasta el dueño del equipo, Jerry Jones, trató de motivar a Romo poco después de que soltó el balón.

Puede ser que Romo trate de concentrarse. Pero también existe la posibilidad de que se sienta demasiado presionado, porque las expectativas sobre él y en general la ofensiva de los Vaqueros son altísimas.

Pero es un hecho que nunca es bueno que el resto de los jugadores vean con esa actitud a su quarterback, su líder.

Romo sufrió este domingo su octavo partido consecutivo con intercepción, la seguidilla más larga activa entre los mariscales de campo de la NFL.

Pero dio a entender después del partido que eso es correcto.

“Si nunca entregas la bola como quarterback nunca vas a ser bueno”, señaló. “Todos quisieramos no entregar balones, pero entonces tampoco harías jugadas, si no confías en ti mismo y dejas de intentar cosas”.

El ex entrenador Bill Parcells solía decir que los problemas de Romo eran que siempre creía que podía hacer jugadas y el poco cuidado que tenía del balón.

Romo tiene tantas armas a su alrededor que con un par de jugadas, en ocasiones hasta fortuitas, arregla partidos y sus estadísticas personales.

Este domingo, sucedió con el cañonazo de 57 yardas a Terrell Owens y el pase de anotación a Patrick Crayton, que primero golpeó a Miles Austin.

Romo se nota enfadado últimamente; reclama consideraciones de los medios, algunas con razón y otras no tanto.

“Es algo con lo que tenemos que lidiar aquí, si no ganas bonito, no es positivo”, dijo Romo. “Podíamos haber ganado 40-7, o por nueve o diez puntos, como hicimos, pero al final del año será una una victoria. Y eso es lo único que importa”.

Vierte comentarios con demasiada retórica o justificaciones, como que la prensa tiene problemas para entender el juego o la dificultad para ganar porque no jugaron en la NFL.

Con los tres envíos de anotación del domingo, Romo suma ya once en la temporada, a cambio de cinco intercepciones, con 1,368 yardas y más de 100 puntos de efectividad (100.5); de lo mejor de la liga en todos los rubros.

Pero es un hecho que algo, algún intangible, molesta en el desempeño de Romo las últimas semanas.

cnava@aldiatx.com
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