Irving — Las últimas dos semanas confirmaron a los Cowboys como contendientes reales en la Conferencia Nacional.
Vencieron a domicilio a dos de sus tres rivales divisionales, incluido el domingo pasado los Giants, quienes sumaban seis victorias en fila.
La única derrota que han sufrido fue ante Nueva Inglaterra, a los que pusieron a sufrir como pocos, si no como los únicos en la Nacional.
De hecho, con un poco de fortuna y decisiones más acertadas, pudieron irse encima en el marcado a principio del último cuarto.
Pero ¿Ahora qué sigue?
Los Cowboys (8-1) están a un par de victorias de conseguir el boleto a la postemporada, quizá la corona divisional y con un poco de suerte la ventaja de casa.
Tienen la mejor posibilidad de completar noviembre con el mejor arranque de temproada de su historia, 11-1, ya que los próximos tres partidos para cerrar noviembre son en casa e incluyen a dos rivales a modo y otro más complicado, aunque ganable.
Tal vez llegó el momento de pensar que estamos ante una temporada histórica de los Cowboys.
En la actualidad tienen el mismo comienzo de temporada que en 1995, cuando fueron campeones por última vez.
Pero, sin herir susceptibilidades nostálgicas, están mejor en casi cada apartado estadístico, de ambos lados del balón.
Por ejemplo, después de nueve partidos han anotado más puntos; han sumado más capturas y más intercepciones; tienen más yardas totales producidas y menos permitidas; y un margen mayor de victoria.
Eso sin hablar de individualidades, donde los números de Tony Romo después de nueve partidos son muy superiores al de cualquier mariscal de campo que se haya puesto el caso de la estrella solitaria, entre ellos dos miembros del Salón de la Fama.
Para dimensionar el nivel por el que atraviesa Romo, basta decir que en 18 aperturas como titular lleva ocho partidos con más de 300 yardas por pase. El récord de la franquicia es de 13 impuesto por Troy Aikman en más de una década con los Cowboys.
Terrell Owens se encamina a la mejor temporada, al menos en estadísticas, en la historia de los Cowboys, y Jason Witten ya tiene dos de las más productivas campañas para alas cerradas en la franquicia.
Y este año, Witten se convertirá, por mucho, en el que más recepciones tenga, más yardas y más puntos haya producido en la posición.
Por tierra es la única estadística que de manera individual está lejos, pero si se suma la prooducción de Julius Jones y Marion Barber, la situación tampoco es tan distante.
El pateador novato Nick Folk se encamina al año con más puntos de un novato en la organización.
El récord de victorias de la franquicia, 13, puesto en 1992 cuando ganaron el primer Súper Tazón bajo el mando de Jerry Jones, tampoco es tan lejano.
Pero con cuatro de siete partidos en casa, tres rivales con marca perdedora y un poco de suerte, se vale soñar.
Sin embargo, aún están muy por abajo en la estadística más importante de aquella generación de los noventas, la de anillos de Súper Tazón.
Y en esta ciudad hay varios ejemplos de que ganar e imponer marcas de temporada regular de nada sirven; si no, pregúntenle a los Mavericks.
Por lo pronto, soñar no cuesta nada…
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