Durante el lanzamiento de mi nuevo libro la semana pasada en Miami, se me acercó una admiradora quien es instructora de defensa personal, y mientras le firmaba la dedicatoria me dijo: "la invito a tomar una clase para que aprenda a protegerse".
Le pregunté: ¿"pero a mí quién me puede agredir?". Y respondió: "María, no necesita estar sola en la calle a medianoche para que alguien la ataque. No importa el lugar ni la hora, una agresión puede ocurrir en cualquier momento y la mayoría de los atacantes son personas conocidas por eso ¡hay que saber defenderse!".
Decidí tomar el curso y aprendí que según el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM), la violencia contra las mujeres es una emergencia de salud pública mundial y una de las mayores causas de muerte para damas entre los 16 y 44 años.
Cuando la maestra preguntó: ¿qué harían si alguien las ataca? Levanté la mano y dije: "¡gritar, lanzar patadas a diestra y siniestra y correr!". Y aunque esto puede funcionar, una de las claves para la defensa personal es estar alertas y dispuestas a defendernos usando nuestro cuerpo y nuestro instinto como nuestras mejores armas.
Por más grande y musculoso que sea un atacante, todos, absolutamente todos, tienen puntos vulnerables donde debemos poner toda nuestra fuerza:
Ataca sus ojos porque son una parte de fácil dolor. Utiliza tus uñas para arañar los ojos.
Los oídos: el ruido lo asusta. Dar alaridos puede ayudar y atraer la atención de alguien cercano.
La nariz: con tu mano cerrada y dale un puñetazo en la nariz.
La garganta: usa tus dedos o un puño para hacer presión en la garganta y así quitarle el aire al agresor.
Observa qué otras partes del cuerpo del atacante están expuestas y aprovecha sus zonas vulnerables como sus partes privadas y dale golpes con tus piernas, pies, caderas, brazos y manos.
Durante el ataque utiliza tu mente, piensa y confía en que tienes el poder y la fuerza para defenderte.
Mi instructora recomendó caminar alertas con la cabeza en alto. "Si vamos distraídos, oyendo música o con el celular, somos un blanco fácil. Tu instinto es un arma poderosa, cuando tengas el presentimiento de que alguien parece sospechoso, aléjate de esa persona inmediatamente".
Me alegro de haber tomado este curso. Espero nunca tener que utilizar estas técnicas de defensa. Pero es mejor prevenir que lamentar. Si algún día tengo que poner en práctica lo que aprendí, que se prepare mi agresor porque ¡se va a llevar una buena paliza!
María Marín es motivadora y autora. Visita su sitio www.MariaMarin.com.