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Los mensajes persistentes de la niñez

12:00 AM CDT on Monday, June 9, 2008

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

En una búsqueda constante por comprender el origen y significado de los síntomas que presentan mis pacientes, mi atención se ha focalizado muy especialmente en el fenómeno de los recuerdos, a menudo inconscientes, de la niñez.

No es la primera vez que esto me sucede, ya que en mi experiencia como psicoterapeuta he acompañado a muchas personas en sus valientes viajes hacia un pasado escondido en lo más profundo de sus mentes.

Hay ocasiones en las que los recuerdos infantiles nos eluden y otras en las que nos atormentan, pero cuando podemos identificar esos recuerdos y analizarlos a la luz más racional del presente adulto, es frecuente que los sucesos de la vida adquieran un nuevo significado.

Es sorprendente descubrir hasta qué punto los mensajes (verbales y no verbales) de los padres o de personas importantes de la infancia siguen influyendo en la conducta, pensamientos y sentimientos en la vida adulta.

Actitudes frente a la sexualidad, el papel de la mujer y del hombre en la relación de pareja y en el intercambio social, el manejo del dinero, las reacciones frente a la enfermedad y las pérdidas, desde los aspectos más importantes de la percepción de sí mismo hasta detalles referidos a conductas cotidianas y hábitos, todos ellos están influidos en menor o mayor medida, por huellas imborrables impresas en nuestra memoria desde la infancia.

Seguramente el lector reconocerá inmediatamente algunos de estos mensajes en la breve lista que sigue:

• Para ser feliz debes ser exitoso.

• Tu valor como persona depende de lo que los demás piensen de ti.

• Si alguien no está de acuerdo contigo, significa que no te quiere.

• No puedes vivir sin una pareja.

• Sé buena o bueno y siempre te amarán.

• Es peligroso confiar en los demás.

• No debes molestar a los demás con tus problemas.

• El hombre debe ser fuerte, debe ser el protector.

• La mujer debe ser dulce y buena y complacer a su marido.

• No se habla de los problemas fuera de la familia.

• No debes enojarte.

Hay otros mensajes cuyo impacto es aún más destructivo y descalificador y parece dar lugar a experiencias negativas que terminan por confirmar las atemorizantes predicciones implícitas en ellos.

Me refiero a las personas que, por desdicha, han sufrido importantes carencias afectivas o aun físicas, llegando al abuso más horroroso. Sentencias como: "no llegarás a nada en la vida", "eres un tonto", "nadie te va a querer", "tú no tienes cabeza para el estudio", "eres fea como tu tía", "siempre dices tonterías" y tantas otras, quedan clavadas en el inconsciente y allí se alojan.

Una de las características más importantes de los aspectos infantiles de la psique es que permanecen enterrados e ignorados pero, sobre todo, intactos a pesar del paso del tiempo. Se ha dicho que el inconsciente no conoce el tiempo y en este sentido es inmortal.

Muchos de los mensajes negativos recibidos en la infancia y muchos de los recuerdos penosos se reprimen, es decir, quedan aprisionados en el inconsciente.

Esta es una maniobra defensiva de la parte racional y consciente de la mente, que trata de evitar, a cualquier precio, que aparezcan en la vida consciente y que provoquen inquietud y conmoción perturbando el equilibrio emocional.

Al permanecer inconscientes mantienen una influencia poderosa sobre el ser humano, poder que emana de su origen infantil.

Es en la niñez cuando dependemos de los adultos para sobrevivir y es por eso que las experiencias vividas en esa etapa en que somos tan frágiles y vulnerables, conllevan un peso emocional tan grande.

Es como si, en el inconsciente, aun nos sintiéramos niños pequeños, desvalidos, impotentes e incapaces.

Ejemplo: una mamá soltera, muy ocupada y estresada por las responsabilidades, desconoce el deseo de atención de su hijita.

La niña aprende a ignorar sus sentimientos de tristeza y se dedica a complacer a su mamá para asegurarse de que no perderá su amor.

En la adultez, ya casada e ignorando lo que le ha ocurrido de niña, se dedica a complacer a su esposo y, al hacerlo, reprime sus propios deseos de ser cuidada y querida.

Con el tiempo, la frustración la lleva a tener resentimientos contra su esposo, lo que amenaza con destruir el matrimonio.

El origen de muchos problemas emocionales se remonta al pasado, cuando alguna situación en nuestra vida adulta nos expone a vínculos conflictivos, semejantes a los que vivimos de niños con los adultos de los que dependíamos.

Esta es la razón por la que es necesario traer a la conciencia los mensajes negativos de la infancia, para que puedan ser identificados y refutados, para darles un significado racional o para que sean modificados o descartados a la hora de trasladarlos al momento actual.

Este difícil proceso es, con frecuencia, necesario para aliviar la carga de dolor y culpa acumulados en el inconsciente, fuente de temores, inseguridades y angustias y también de muchos de los síntomas físicos que nos acosan.

Para recorrer este camino es casi imprescindible la guía de un profesional ya que será necesaria su ayuda para atravesar las barreras de miedo, dolor y vergüenza que han mantenido la represión.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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