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Familias ensambladas

04:10 PM CDT on Wednesday, August 29, 2007

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

Según una estadística de 1992, una de cada tres personas en Estados Unidos es un padre, madre o hijo "postizo" o no biológico, participante de alguna manera de una "segunda familia" o "familia ensamblada". Esta es una realidad que se ha instalado en nuestras vidas y es, en la actualidad, una forma normal de organización familiar.

Estas familias son las que se forman cuando dos personas, que ya tienen hijos de una relación previa, deciden unirse y formar una nueva familia. Si bien es cierto que estas uniones son, en muchos casos, exitosas, el inevitable periodo de transición y adaptación puede transformarse en un recorrido difícil y plagado de obstáculos.

María y Pedro (los nombres y las historias están cambiados para proteger la confidencialidad) comenzaron una terapia de pareja, porque el matrimonio estaba al borde del fracaso. Ambos afirmaban que se amaban, pero insistían en que la situación de conflicto con los hijos (los de ella, los de él) era tal que la convivencia se estaba haciendo insoportable.

María se sentía amenazada por las hijas de Pedro que, aunque no vivían con ellos, demandaban su atención de manera casi constante. María se quejaba porque, según ella, las muchachas llamaban al padre a cualquier hora, sin tener en cuenta su privacidad. Pedro estaba siempre a disposición de sus hijas y sentía que debía hacerlo ya que consideraba que, al separarse, les había fallado como padre.

Por otra parte, el hijo de María manifestaba problemas de conducta tanto en la escuela como en la casa, y muchas veces desafiaba a Pedro y se rebelaba ante los intentos de disciplina de su madre. Como resultado María y Pedro discutían, culpándose uno al otro de insensibilidad y desamor.

Estas familias, que representan la búsqueda de una nueva oportunidad luego del fracaso de un vínculo anterior y de experiencias dolorosas, y que se encuentran ante una esperanzada promesa de una vida mejor, deben vencer desgarradores periodos de transición y enfrentar toda clase de desafíos y cambios. Se debe tener en cuenta que un segundo matrimonio puede reavivar sentimientos de tristeza y enojo que no han terminado de resolverse.

En los hijos, la realidad de que sus padres no volverán a vivir juntos, se hace una evidencia ineludible. En los adultos, la pareja anterior puede transformarse en un fantasma amenazante.

Los conflictos entre padres e hijos en estas "segundas familias" son innumerables, se basan principalmente en cuestiones de lealtad, competencia por el amor y la atención de los padres y también inseguridad y celos. Estos temas se repiten en la pareja de adultos con la misma intensidad.

Es importante anticipar y planificar algunos de estos problemas, y tener claro que la solución siempre deben buscarla los adultos.

Para ello es necesario que la pareja se comunique y llegue a los acuerdos necesarios para una buena convivencia.

He aquí algunos mitos acerca de las "segundas familias" (extraído de un artículo escrito por Jaffe, Segal y Hutman) que interfieren con una percepción realista de la nueva situación:

•El amor entre nuevos padres e hijos no biológicos, fruto de una familia ensamblada ocurre instantáneamente. Este mito se basa en la idea errónea de que, si se quiere a la pareja, entonces automáticamente la relación con sus hijos será igualmente satisfactoria. Es necesario recordar que las relaciones no se establecen de manera mágica, requieren su tiempo.

•Los hijos de padres divorciados están condenados a sufrir problemas emocionales. Esta idea se relaciona con los sentimientos de culpa de los padres. La realidad es que la mayor parte de los niños, luego de un periodo más o menos penoso de ajuste, recuperan el equilibrio y se desarrollan normalmente.

•Las "madrastras" y los "padrastros" son siempre malvados. Esta es una imagen frecuente en los cuentos infantiles. En la vida real hay innumerables ejemplos de vínculos basados en el afecto y el respeto.

•La adaptación a la nueva familia ocurre rápidamente. Es importante recalcar que la formación de vínculos afectivos es un proceso que requiere tiempo para que ocurran experiencias repetidas que refuercen la confianza en el amor de los "nuevos" miembros de la familia.

•Los hijos se adaptan más fácilmente si los padres biológicos "desaparecen". Esto sólo complicará la adaptación. Los niños necesitan mantener una relación con los padres biológicos y debe respetarse y valorarse su presencia aunque pueda resultar incómoda o difícil.

•En las familias que se establecen luego de la muerte de uno de los padres, la adaptación es más fácil. Las pérdidas requieren un periodo de duelo y el establecimiento de la nueva familia puede intensificar el sentimiento de abandono y pérdida.

•Es más sencillo cuando los hijos sólo conviven con la nueva familia cuando vienen de visita. Por el contrario, la falta de familiaridad y de un vínculo constante pueden transformar las visitas en momentos temidos por todos.

•Las "familias ensambladas" son iguales a las familias biológicas. Hay muchos "tipos" de familias, las hay aquellas donde hay una madre o un padre sin pareja, hay familias ensambladas, familias que se forman para ofrecer custodia temporal de los niños, familias "biológicas", etc. Todas ellas son valiosas y tienen como objetivo lograr el establecimiento de vínculos afectivos sólidos.

Si bien todas estas reflexiones apuntan a cómo encarar la realidad de la nueva familia, es igualmente importante que cada uno de los que conforman la nueva pareja en una familia ensamblada, haya podido comprender, aceptar y elaborar la ruptura de la pareja anterior.

En la medida en que queden pendientes conflictos no cerrados de esa experiencia fracasada, es probable que dichas problemáticas se reactualicen en el nuevo vínculo, con el agravante de los sentimientos de culpa y abandono que la situación implica.

En ese sentido, no es aconsejable el desafío de una familia ensamblada en forma casi inmediata a una separación o divorcio. Las heridas deben estar lo suficientemente cicatrizadas como para no trasladar dolores de una historia a otra historia.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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