Sentir ansiedad en situaciones sociales es una experiencia frecuente para muchas personas. Sin embargo, la batalla interna que se desencadena cuando una persona tímida anticipa la experiencia de interactuar con otros puede pasar desapercibida para los demás, pero provoca gran sufrimiento.
José, un joven que buscaba ayuda para este problema, describía con dificultad los penosos sentimientos que lo invadían tan solo al pensar en acercarse a una muchacha. El corazón le latía con fuerza y le transpiraban las manos. Anticipaba el disgusto de ella si se diera cuenta del rastro de humedad que dejaría el contacto de su piel con la de la chica.
Estaba seguro de que no podría decirle nada que tuviera sentido y que huiría finalmente para no enfrentarse con lo que él imaginaba que iba a ser el resultado de ese acercamiento: un total y profundo rechazo por parte de ella.
No es necesario ser muy perspicaz para darse cuenta que el principal enemigo de José es él mismo, su manera de pensar. Si nos detenemos un momento para reflexionar sobre el proceso del pensamiento en la mente de José, se hace evidente la calidad negativa de sus ideas y su pesimismo. Cuando esto sucede, el sentimiento de ansiedad y la desesperación aumentan porque todo lo que José anticipa es un profundo fracaso.
La característica más importante de la persona tímida es la intensidad con que ejercita la capacidad de autoobservación. Esta es llevada a tal extremo que se diría que nubla la percepción de la realidad. Así como el pintor, para captar la delicadeza de colores y formas en la flor que se propone dibujar, se enfoca profundamente en cada detalle para lo cual debe ignorar cualquier otro estímulo, el tímido desarrolla una exquisita habilidad para identificar cada síntoma de su dolorosa experiencia y, al hacerlo, pierde perspectiva y pierde también la vivencia de otros aspectos de la experiencia social que lo tranquilizarían.
Una pregunta que intriga a todos es si la timidez es una característica de la personalidad con la que se nace, y si es así, ¿estará condenado el tímido a serlo toda su vida?
Es probable que existan factores hereditarios que determinen que una persona desarrolle la capacidad para sentirse cómodo en situaciones sociales. Los conceptos de "introvertido" y "extrovertido" han estado siempre presentes en el lenguaje como intentos de describir estas diferencias.
También influyen las experiencias vividas, la dinámica familiar y las oportunidades de interacción social.
Quizás el primer paso para superar la timidez sea el de aceptarla.
Si tomas la actitud de considerar que la timidez es una parte de tu persona y que no es lo único que te define, ya estarás en camino de resolver este problema.
El paso siguiente será entonces el de aprender a desarrollar las "técnicas" apropiadas para tener éxito en la sociedad.
Este enfoque le permitirá al tímido desprenderse de su exagerada autoobservación y volcarse a la tarea de observar a los otros.De lo que se trata es de observar cómo se comportan las personas que se sienten cómodas interactuando con otros. Es mucho más fácil aprender conductas nuevas que intentar cambiar la personalidad.
Las personas "populares" (las que tienen éxito social) se comportan siguiendo las siguientes indicaciones:
Buscar oportunidades para interactuar socialmente. Aquí, como en tantas otras situaciones, es la práctica lo que cuenta. Invita y acepta las invitaciones de amigos y conocidos.
Piensa de una manera positiva. Anticipa que la experiencia será beneficiosa y placentera y que las otras personas te recibirán bien.
Observa con atención la conducta de las otras personas. Investiga las señales verbales y el lenguaje no verbal de las personas. Como lo ha expresado John Gottman, Ph.D "Usted no necesita ser interesante, necesita interesarse".
Participa en las conversaciones, pero sé sensible a los temas de los que se habla. No es necesario incluirse de una manera abrupta y agresiva, queriendo imponer opiniones. Es más constructivo tomarse el tiempo para observar y pensar en la mejor manera de integrarse a la conversación.
Aprende a manejar tus emociones. Las situaciones sociales son sumamente complejas y dinámicas y es lógico que originen sentimientos de ansiedad, temor o incluso enojo. Presta atención y trata de interpretar con cautela las conductas de las otros. Las personas que tienen éxito en lo social ponen en evidencia la capacidad de controlar sus emociones y saben cuando "cambiar de tema" y como resolver conflictos.
Finalmente, usa el humor. ¡Es un buen recurso para todo!
Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com, 469-328-7859.