¿Quién no se ha enfrentado alguna vez a la necesidad de decirle "no" a una amiga, al esposo, a un hijo, al vendedor insistente o a la vecina? Hay muchas personas a las que les resulta difícil negarse a hacer algo que se les pide, para ellos "es más fácil decir que sí".
Quizás la explicación más simple es que se trata de una conducta aprendida en la niñez. Si crecimos convencidos de que complacer a los demás es esencial para ser aceptados y queridos, entonces la palabra "no" deja de ser parte del vocabulario habitual y se ve reemplazada por una variedad de estrategias interpersonales cuyo objetivo es ser una persona agradable y permisiva, consiguiendo de esta manera que los demás se sientan complacidos y felices.
En casos extremos, el individuo se pierde en la intención exclusiva de complacer y cuidar al "otro" y permanece, de este modo, ignorante de sus propias necesidades y deseos.
La persona que no puede decir 'no' es, por lo general, alguien que no se siente seguro de sí mismo, cuya autoestima es pobre y que depende de la aceptación de los demás.
La persona que no puede decir 'no' es alguien que ha perdido el respeto por sí mismo y en cierto modo también por los otros, en el sentido de confiar en la capacidad de los otros para comprenderlo y valorarlo.
Esta dificultad puede surgir como consecuencia de experiencias traumáticas, tales como el abuso físico y sexual, en especial en la infancia, y también por experiencias de abandono temprano o violencia doméstica.
Otro aspecto de este problema se presenta para aquellos padres que se sienten mal cada vez que tienen que negarle algo a los hijos.
Es verdad que decirles 'no' a veces no es fácil ni placentero, pero sabemos que, como educadores, debemos poner límites a nuestros hijos.
Hay madres y padres que ceden muy pronto a los reclamos infantiles. La falta de límites claros y coherentes confunde a los hijos y los dejan mal preparados para la vida.
Los niños a los que no se les niega nada se transforman en adultos "débiles", incapaces de tolerar las frustraciones de la vida. Muchas veces estos individuos se convierten en personas egocéntricas y con tendencia a la "grandiosidad", características que interfieren con las relaciones interpersonales, ya sea en el trabajo o en la vida personal.
Si tú eres una persona segura de sí misma, si puedes permitirte evaluar la situación sin sentirte forzada a aceptar lo que se te pide, deberás prestar atención a su propia reacción interna.
Si te sientes incómodo o molesto, si tienes dudas acerca de la legitimidad del pedido, esta será una señal que indicará que tu deseo es negarse. Es posible que notes que estás tenso y que te sientes "arrinconado", casi con la obligación de responder 'sí'.
Toma tu tiempo para decidir qué hacer. Quizás necesites aclarar la situación, pedir más información, etc.
Si te das cuenta de que éstas experiencias se repiten y que dices 'sí' cuando quieres decir 'no', quizás puedas hablar de ello con un profesional (consejero/sicólogo) que te ayudará a explorar las razones que hacen actuar de esa manera.
Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.