Carolina, una joven mamá de 26 años, acaba de tener su primer bebé. A los dos años de casarse la pareja decidió que ya era tiempo de formar una familia, pero el embarazo no se producía. Después de consultar a su médico, con quien comenzaron un tratamiento por infertilidad, y luego de interminables meses de espera, el milagro se produjo. Carolina acaba de dar a luz y su bebé es sano y hermoso.
Hace poco regresó a la casa con su tierna "carga" y su esposo se fue a trabajar, orgulloso y feliz y con una nueva conciencia de su responsabilidad como padre y "jefe de familia".
Todos parecen seguir con el curso normal de sus vidas, pero Carolina siente que la suya ha pegado un salto misterioso y se ha transformado de tal manera que le cuesta reconocerse. Está cansada, ha pasado noches sin dormir y días interminables y las necesidades de su niño no parecen darle tregua.
Cuando su esposo llega del trabajo, se encuentra con una sombra de su mujer, porque Carolina se siente sola, abrumada y no para de llorar.
La pareja no se explica lo que ha pasado. Tienen el hijo que querían, se aman más que nunca, Carolina debería estar radiante y feliz... pero no es así.
Muchas madres se desconciertan ante esta reacción aparentemente inexplicable, pero es una condición frecuente que se da, en parte, debido a una baja súbita de las hormonas.
Hay, sin embargo, distintos tipos de depresión posparto y es muy importante conocer los síntomas.
•La depresión puerperal leve: Afecta a la mayoría de las mujeres (hay estadísticas que indican una incidencia de 85 por ciento). Aparece en la primera semana después del parto y puede durar un par o varias semanas. La causa principal es hormonal, pero influyen el estado de cansancio y estrés de la madre, la inseguridad en su nuevo papel, las ansiedades y temores relacionados con el nuevo bebé y la necesidad de adaptarse a una vida nueva. Los síntomas más comunes son la ansiedad, los ataques de llanto, dolores en el cuerpo, dificultad en adaptarse a las nuevas rutinas de sueño o más bien falta de sueño y pérdida del deseo sexual.
•La depresión posparto: Se presenta mas tardíamente, tres o cuatro semanas después del parto. Su duración es más prolongada y requiere tratamiento. La sintomatología es similar a la anterior, pero más exagerada y más grave.
Se acentúa el temor de no poder ocuparse adecuadamente del bebé y, junto a los sentimientos de culpa, surgen sentimientos confusos respecto al bebé. Pueden aparecer también los síntomas comunes a toda depresión: tristeza, falta de energía, desinterés, pérdida del apetito, irritabilidad, abandono personal, aislamiento y desapego.
Son sentimientos que confunden a la madre, que se da cuenta de que no son apropiados, y la llevan a encerrarse en sí misma.
Weisz es sicoterapeuta y ejerce en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.