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El valor de saber cuánto vales

11:14 AM CST on Thursday, January 10, 2008

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

Alguien me informó (no puedo asegurar que sea históricamente cierto, pero la metáfora es útil) que el origen de la palabra "autoestima" proviene de la antigüedad y tiene que ver con un contexto comercial.

Parece ser que existió hace muchos años una moneda llamada "EST". Para realizar cualquier intercambio con ella, la persona que recibía la moneda estimaba su valor mediante el peso de la misma en la palma de SU mano. O sea que el valor lo determinaba ÉL MISMO. De ahí la palabra autoestima.

Esta leyenda es interesante, porque para darle un valor a esa moneda la persona debía confiar en su capacidad para evaluar, de una manera puramente subjetiva, el peso de la misma.

Mucho se ha hablado de la influencia que tienen las experiencias vividas en la formación del concepto de uno mismo. Es indudable que si se han tenido experiencias positivas, por las cuales nos hemos sentido queridos y valorados, habremos recibido los elementos que nos ayudaran a sentirnos bien y a confiar en nosotros mismos.

También es cierto que las experiencias penosas, los fracasos y frustraciones, producirán un impacto negativo sobre el autoestima.

Sin embargo, cuando llegamos a la adultez, deberíamos llegar a construir una confianza básica, una valoración positiva y estable de nosotros mismos, más o menos independiente de los sucesos que nos acontecen. Si no lo conseguimos, funcionaremos demasiado condicionados por las circunstancias que nos rodean, y fácilmente ocuparemos el papel de victimas.

Al igual que en la historia de la moneda, los seres humanos interactúan sobre la base de la valoración interna que cada uno posee de sí mismo. Es decir, para "negociar" con los demás, debemos saber lo que valemos.

Es fácil deducir la importancia de este concepto, ya que afectará todo lo que hacemos, definirá el tipo de trabajo que elegimos, las metas que nos proponemos, la forma y calidad de las relaciones con otras personas. Recuerda que si la "moneda" (la percepción de nosotros mismos) carece de valor, entonces la expectativa de recibir (o merecer) algo valioso a cambio, no es sostenible.

El concepto de autoestima está íntimamente ligado al de autovaloración, pero no es sinónimo. Hay personas que tienen una autoestima muy elevada, quizás se ven a sí mismos como extremadamente inteligentes, hermosos y divertidos y esto puede reflejar una percepción distorsionada de sí mismos, al igual que la persona que siente que "no sirve para nada" y que todo lo hace mal.

Es importante que la autoestima esté basada en una valoración realista, la que sólo puede apoyarse en la observación honesta de uno mismo.

La autoaceptación sana produce un sentimiento de liberación, porque implica reconocer que uno tiene defectos, que no es perfecto, pero incluye la esperanza del cambio. La autoaceptación patológica es aquella que solo refuerza al implacable critico interno.

Recordemos que las personas anticipan el resultado de su conducta con base en la valoración que hacen de sus capacidades. Esto influirá fuertemente en la motivación y el rendimiento.

Si la autoestima es buena, realista y positiva nos animaremos a enfrentar al mundo con renovada confianza.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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