¿Por qué juegan los niños?
El juego es el lenguaje principal de los niños. Es la manera natural en la que manifiestan, simbólicamente, su mundo interno. Deseos, fantasías, temores y conflictos serán dramáticamente representados en la actividad creativa del jugar. De este modo el niño explora su mundo sin peligro, usa su imaginación para investigar lo que sucede cuando toma distintas perspectivas, aprende de lo que observa y por sobre todo puede "externalizar" sus conflictos e intentar resolver problemas. En general podría decirse que un niño que juega es un niño sano.
Es fascinante observar el juego de los niños, pues siempre una actividad que tiene sentido.
A veces será una manera de procesar situaciones conflictivas, al hacer activamente aquello que ha sufrido pasivamente. Un ejemplo es el niño que golpea, enojado, un muñeco y lo regaña, quizás repitiendo algo que ha sucedido en la realidad.
Otras veces expresará un intento de dominio y control de su cuerpo o su entorno, como cuando lo vemos practicar una y otra vez una "pirueta" o un salto.
Más aun, el juego expresará el placer que le causa la actividad física o creativa, el despliegue de su imaginación y la manera en la que percibe a los otros y al mundo que lo rodea.
Recuerdo con profunda emoción el juego desarrollado por una niñita adoptada, que una tarde en su sesión me mostró cómo seguía tratando de integrar su pasado con su presente. Ella juntaba, diligentemente, sus "familias". Con unos botones de colores organizaba cada grupo según características como el color y la forma e insistía en mantener cada grupo unido. En su vida cotidiana ella también buscaba la manera de parecerse a los miembros de su familia y de su comunidad y quedaba triste y frustrada cuando debía aceptar que era diferente (pertenecía a otra cultura y otra raza, había sido separada de sus padres y su mundo).
Ya sea que observemos una niña acunando una muñeca con ternura o un niño empuñando un palo e imaginando que pelea con enemigos invisibles, o a un niño jugando a que cocina y una niña que juega a que es astronauta o doctora, todos están comunicando algo que es importante para ellos, y es que el juego pone en evidencia la madurez y el desarrollo psicológico y mental del niño.
Un ejemplo muy conocido es el relato del sicoanalista Sigmund Freud, quien describe un infante de meses que intenta entender lo que sucede cuando la mamá desaparece de su vista. El niñito juega a tirar lejos de sí un "carretel" de hilo, al que recupera con alegría. Mientras desempeña esta actividad produce un sonido diferente cuando arroja el carretel y cuando lo recupera, expresando así su comprensión del fenómeno que investiga.
El juego es una experiencia que se despliega en ese "mundo intermedio" entre la realidad de la madre que se va y la fantasía, y que a diferencia de la madre, se puede manipular a gusto. Ese espacio intermedio, decía el sicólogo Winnicot, es el mismo en el que se produce el fenómeno de la cultura y el arte.
Hay padres y madres que quizás piensan que jugar es perder el tiempo.
En verdad, el juego enriquece y es la base de todo aprendizaje.
Es importante permitir que los niños tengan "tiempo libre" para jugar. El amor que se siente por los hijos y el deseo de verlos crecer sanos y exitosos origina en algunas familias un ofrecimiento de actividades fuera de la escuela de manera casi constante e indiscriminada.
Muchos niños, al igual que muchos adultos, están involucrados en demasiadas actividades y a veces se pierde de vista el hecho de que una vida equilibrada, con la dosis justa de obligaciones y recreación, es la más sana.
Un aspecto del juego que ha sido desaprovechado por los padres es justamente el de que ofrece la posibilidad de conocer y comprender mejor el mundo de los niños.
Si te tomas el tiempo de observar a tu niño o niña cuando juega, aprenderás mucho.
No hace falta que participes activamente, sino más bien que preste atención a la riqueza simbólica que se despliega ante ti. Disfrutarás muchísimo de ello y la relación con tus hijitos se beneficiará enormemente.
Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com, 469-328-7859.