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Entre los celos y el amor

04:17 PM CDT on Wednesday, August 29, 2007

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

"El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba". (Rey Salomón, Cantares, 8).

Es indiscutible que el tema de los celos es tan antiguo como la historia humana y que seguirá presente, afectando en mayor o menor medida la vida de las parejas. Todos hemos seguido con asombro, recientemente, las noticias acerca de la astronauta que, atormentada y cegada por los celos, persiguió a su rival hasta el aeropuerto de Orlando e intentó atacarla y hacerle pagar por el sufrimiento que le había causado la relación con su ex novio. Contrariamente a lo que algunas personas piensan, los celos no son, precisamente, un signo de amor.

Quizás sea difícil entender esto, ya que los celos forman parte de la experiencia cotidiana tanto en las relaciones románticas, como en el trabajo, en las relaciones familiares y en la vida social.

Sin embargo, es necesario diferenciar los celos "normales" de los celos "patológicos".

Los celos "normales" son los que surgen del temor de perder el amor del ser querido. Puede ser un temor real o fantaseado, pero se basa en la frecuente "triangulación" de todas las relaciones humanas. Lo que quiero decir con "triangulación" es que el sentimiento de celos se basa en experiencias muy primitivas, cuyas raíces se remontan a la infancia.

La pérdida de la primera relación idealizada con la figura materna de la niñez (el primer amor de la vida) permanece en el inconsciente de todo ser humano. Se podría decir que toda persona anhela recrear esa unión original perfecta en las relaciones amorosas de la adultez. El triángulo aparece muy temprano, cuando el niño descubre que no es el único amor de su mamá, sino que debe compartir ese amor con el papá y los hermanos.

Pero por lo general, el adulto que evoluciona normalmente termina por aceptar y tolerar los sentimientos de vulnerabilidad que se producen en los vínculos amorosos. No así la persona celosa, que al no haber concluido su proceso de maduración, siente que la pérdida del ser amado se transforma en un hecho catastrófico.

En los celos que llamo normales, el sentimiento es más bien una señal de alarma que refleja un profundo interés en el otro. Esta señal de alarma se disipa cuando la relación está basada en la confianza o desencadena sospechas cuando existe la amenaza real de una disolución de la relación. Podríamos decir que los celos normales se constituyen en un síntoma al que habrá que prestar atención para entender si la amenaza de la interferencia de un tercero es real o si proviene de inseguridades de la persona celosa.

En el caso de la astronauta, los celos se transforman en patológicos, porque lo que se desea es la "posesión" del otro. Es una actitud egoísta, controladora, ansiosa y desesperada.

"Los celos son resultado más del amor propio que del verdadero amor" ha dicho François de La Rochefoucauld. Para Resnicoff, el celoso "es un individuo inseguro, con la autoestima baja, poco valorizado, con pensamientos obsesivos". Castillo explica que los celos patológicos radican en que no tienen nada que ver con lo que el otro haga para demostrar que los celos no tienen razón de ser: "El celoso puede ser un sujeto paranoico. Y están los perversos, que siempre hacen sentir culpable al otro".

Vale la pena repetirlo: cuando los celos tienen el significado de alarma, lo más probable es que la causa se origine en una genuina preocupación por la relación. Pero cuando los celos son destructivos, estos surgen de un profundo e intenso sentimiento de inseguridad.

En situaciones extremas, cuando la persona no ha logrado conseguir suficiente autonomía, dependerá de los otros para sentirse bien. Cuando el amor de los otros es imprescindible, los celos aparecen como signo de dependencia y el temor a la posible pérdida del ser amado producirá un sentimiento de desmoronamiento, hostilidad y depresión. Esta es la razón por la cual el que sufre de celos patológicos no logra sosiego, puesto que nunca encontrará pruebas suficientes que lo tranquilicen. En este sentido lo que sucede es semejante a la "paranoia" (desorden emocional caracterizado por una errónea interpretación de la realidad). Los enfermos de paranoia son, dicho simplemente, individuos que están convencidos de las malas intenciones de los demás y para ellos, todo el mundo termina transformándose en sospechoso. Siempre habrá algo que alimente sus dudas, porque el problema reside en el mundo interno del paranoico y no en el mundo externo que lo rodea.

Es muy difícil "curarse" de los celos patológicos. El celoso necesita ayuda profesional, su peor enemigo es su propia mente.

Lamentablemente, la dolorosa consecuencia de los celos patológicos es que produce el efecto contrario al deseado: el ser amado se alejará de esos celos excesivos e irracionales que lo lastiman y asfixian.

Un aspecto positivo de los celos "normales" es que pueden ofrecer una oportunidad de crecimiento y autodescubrimiento. Al examinar las raíces de los sentimientos de celos la persona puede llegar a una comprensión más profunda de sí mismo y de su pareja.

¿Cómo luchar contra los sentimientos de celos? Tal como se ha observado de lo antedicho, los celos surgen de una autoimagen muy precaria y frágil. Es por eso que surge la demanda continua de que el otro tranquilice y reasegure. Para evitar esta dependencia extrema, recuerda que:

•Eres una persona autónoma, que puede vivir de una manera independiente.

•Una relación de pareja adulta no puede existir si las personas no se sienten como individuos completos en sí mismos.

•Los celos destructivos no son un síntoma de amor, sino de inmadurez e inseguridad.

•Odio y venganza son señales de que los celos se han transformado en patológicos.

Si bien hemos centrado el tema del amor y los celos normales o patológicos, en función de la relación de pareja, este mismo fenómeno puede extenderse a otros vínculos. Así, puede diferenciarse entre padres sanamente protectores o aquellos que ejercen sobre sus hijos una sobreprotección asfixiante. Asimismo, hay personas que en su ámbito laboral logran ejercer una saludable competencia, o también las que sólo se obsesionan por destacarse y descalificar a los demás.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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