¿Has observado cómo, ni bien comienzan los calores, los medios de comunicación nos asedian con anuncios que prometen la adquisición de un cuerpo perfecto y una belleza excepcional?
Las imágenes de mujeres y hombres atléticos en diarios, revistas y televisión muestran un ideal que es imposible alcanzar, puesto que es el producto de la tecnología (a través de efectos especiales y retoques fotográficos), no de la realidad.
"Vivimos en un mundo que humaniza a los objetos y cosifica al cuerpo humano", dice el periodista argentino Gabriel Cocimano.
La influencia de estos mensajes es enorme y, sin que tomemos clara conciencia, marca nuestras prioridades y define nuestros gustos y deseos.
Es indudable que la apariencia personal es importante en toda interacción humana, pero el énfasis en la uniformidad y la discriminación de lo que es diferente, transforman los encuentros en experiencias vacías.
Cuando el cuerpo "aparece como la única forma de transacción con los otros" el individuo desaparece y sólo queda una cáscara hueca.
Una mujer joven me decía que salir de su casa en verano la llenaba de ansiedad. Sentía que todas las miradas se dirigirían a las partes de su cuerpo que ella consideraba que eran feas. Todos sus anhelos y su preocupación estaban puestos en el cuerpo y su cuerpo definía quién era ella.
Cuando se prioriza la apariencia, es probable que lo que esté verdaderamente en juego sea la identidad.
Sigmund Freud, el famoso creador del sicoanálisis, escribió que el Yo es un Yo corporal. Uno de los aspectos a los que se refería con esta frase, es que el "cómo somos", es inseparable del "cómo nos vemos".
Realidad contra percepción
La percepción que tenemos de nosotros mismos se va formando a través del tiempo, desde que nacemos. Nuestros padres primero y otras personas significativas en nuestras vidas, después, son los espejos en los que nos vemos y a través de quienes se forma nuestra identidad y se define nuestra autoestima.
Por eso nos percibimos con miradas benevolentes o críticas según cómo ha sido nuestra experiencia. Y consideramos que las otras personas nos verán de la misma manera.
Esta es una distorsión, que en la medida en que seamos capaces de superarla, nos llevará a comprender que los otros no nos ven con los mismos defectos que se agrandan ante nuestra percepción.
Una de las razones por las cuales se da tanta importancia a la belleza corporal en la actualidad, tiene que ver con la exagerada publicidad que ofrece soluciones mágicas a través de la cosmetología y la cirugía.
La belleza es el fruto de una integración entre el aspecto exterior y las actitudes, yconductas que definen nuestra personalidad.
Si sólo nos concentramos en una linda nariz o en la tersura de la piel, pero nuestras expresiones no acompañan esa armonía, el resultado no será el buscado. Tendremos un buen logro de la cirugía y de las cremas, pero estaremos lejos de la satisfacción interna. Por eso personas muy atractivas están permanentemente insatisfechas con los resultados de los cuidados externos y continúan en una búsqueda costosa e inútil de la "perfección".
Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com, 469-328-7859.