Fernanda abre la puerta con el ánimo destrozado... siente como si cada latido de su corazón la desgarrara por dentro, dejándola sin aliento. Ricardo le ha prometido llamarla para pasar la noche juntos y le ha fallado una vez más. Ella lo ha esperado al salir de la oficina, alerta al movimiento continuo de la gente que pasaba apresurada, tratando de descubrir su rostro entre la multitud. Pero Ricardo no apareció y finalmente, resignada, ella regresó a la casa.
La muchacha no entiende lo que le sucede, ama a Ricardo con desesperación y le ha perdonado sus desplantes, su temperamento irritable, sus ofensas. Se siente descuidada y rechazada, y a pesar de todo, ella sigue esperando, perdonando, pendiente de él.
Como ha pasado tantas veces, Ricardo la llamará y la convencerá de que no ha pasado nada, le dirá que la ama y quizás le pedirá perdón. Y la situación se repetirá muchas veces, con idéntico resultado.
Fernanda llora y espera, piensa que un día Ricardo se dará cuenta de cuánto la ama y todo estará bien. Pero ese día nunca llega.
La conducta de Fernanda indica una dependencia extrema en sus relaciones románticas. Esta dependencia le impide reconocer que ella está aceptando una situación donde predomina el desamor y la falta de respeto.
El médico y escritor argentino Jorge Bucay nos recuerda que la palabra "dependiente" tiene su origen en el latín (de pendere) y literalmente significa "que cuelga". Es como un "estar en el aire", "suspendido". Otras asociaciones de Bucay implican que el estar "pendiente" remite a significados como "pendiente=adorno" (algo sin demasiada importancia) y "pendiente=inclinado" (inestable, que se puede caer).
Por eso en el caso de Fernanda nos debemos preguntar si lo que ella siente es amor o necesidad.
Las personas dependientes son, por lo general, personas inseguras. Por alguna razón no han podido sentirse queridas, valoradas y cuidadas y entonces buscan que los demás le devuelvan una imagen de sí mismas que no poseen. Es así como la responsabilidad (de sentirse bien, de sentirse inteligente, linda, fuerte) queda depositada en la otra persona (en este caso, la pareja).
Muchas veces esta carga, el sentir que la otra persona depende completamente de uno, se hace abrumadora e insoportable. La consecuencia de este proceso es que se va instalando en la relación una dinámica por la cual la persona dependiente ejerce un "control" encubierto sobre la pareja. En las palabras del doctor Bucay, la persona dependiente, al tratar de complacer en todo a su pareja, reemplazará el deseo de ser querida por el de ser necesitada. El problema que trae consigo la dependencia es que para mantenerla es necesario ignorar muchas cosas. La persona dependiente se ve a sí misma como un ser abnegado y dedicado por completo a complacer. Ignora cualquier sentimiento "negativo" que pueda empañar esta imagen idealizada (irreal) de sí misma y reprime la rabia, el miedo y el resentimiento. Es tal el temor a quedarse sola que no se atreverá a enfrentarse con la verdad.
Bucay dice que ser necesitado se parece a ser querido... pero no lo es. Si a pesar de todo persiste el sentimiento de que no te quieren, si la relación causa dolor, vergüenza o tristeza, es importante que te preguntes por qué sigues en esa relación. Si no logras encontrar la respuesta, o si lo sabes pero no puedes alejarte, busca ayuda lo antes posible.
Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.