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¿Quién es normal?

12:00 AM CDT on Tuesday, April 1, 2008

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

La cuestión de distinguir entre lo que es considerado normal y lo que pertenece al ámbito de la patología ha provocado acaloradas polémicas entre científicos, filósofos y profesionales de la salud mental. El mismo término, "salud", indica una manera particular de interpretar los límites y el significado de la normalidad.

Un aspecto particular de esta discusión radica en que, en consecuencia con entender lo normal como sinónimo de salud, la desviación de la "norma" sería considerado como patológico, enfermo o anormal. La misma definición de "normalidad" crea el concepto de "anormalidad".

Tomemos el ejemplo de Fernando, un joven extremadamente organizado, prolijo y puntual. Fernando es responsable y honesto y estas cualidades son apreciadas por su empleador. Sin embargo, su excesiva dedicación y atención al detalle le han provocado dificultades en el trabajo porque no puede terminar lo que hace dentro de los límites de tiempo necesarios para ser efectivo, y esto también ha causado trastornos en su vida personal por las frecuentes dudas y la dificultad en cuanto a tomar decisiones.

Si Fernando consultara con un sicólogo es posible que recibiera un diagnóstico de "personalidad obsesiva". Pero, por otro lado, es cierto que muchos podríamos reconocer en nuestros modos habituales de reaccionar, características similares a las que muestra Fernando. Estamos entonces enfermos, al igual que Fernando?

Sigmund Freud, el gran creador del sicoanálisis que imprimió un sello fundamental a la sicología del siglo 20, fue uno de los primeros en observar que los mismos mecanismos síquicos presentes en la vida normal los que ocurren en los sueños, los lapsus y los chistes, son los que aparecen también en las patologías (como los desórdenes obsesivo-compulsivos o la sicosis).

Freud propuso la existencia de una continuidad entre lo normal y lo patológico, y de esta manera canceló el mito de la enfermedad mental como algo opuesto a la salud mental. La enfermedad mental no sería, entonces, algo nuevo y diferente, sino una versión mas extrema e inflexible de los mismos mecanismos que están presentes en la salud.

Una visión más adecuada de lo que en sicología se entiende por salud o enfermedad, es aquella que considera los conceptos de adaptación y contexto.

Con respecto al primero, la adaptación, consideremos el caso de una persona que ha sufrido persecuciones debido a sus creencias religiosas. Esta persona exhibirá conductas que podrían identificarse como paranoicas, cuando en realidad son intentos de adaptación a situaciones peligrosas reales, que han creado en ella una actitud cautelosa y de desconfianza. Esta actitud podrá ir desapareciendo en la medida en que la persona viva experiencias positivas y tranquilizadoras. Y esto será posible si la persona posee la flexibilidad sicológica suficiente como para permitir el cambio.

El aspecto del contexto es también sumamente importante. La situación más clara sobre esto puede ejemplificarse cuando conductas que son consideradas adecuadas y normales en una cierta cultura, no lo son en otra. Asimismo, es frecuente que en diagnósticos de niños, se hable o no de "hiperactividad" según la tolerancia del entorno para cierto grado de conductas desorganizadas o impulsivas.

Debemos, pues, tener mucho cuidado y no considerar lo diferente como algo defectuoso. Lo diferente, lo que parece anormal, puede ser en realidad una respuesta adecuada, sana, frente al mundo. Del mismo modo, si la patología se define como el estudio (del griego, logos) del sufrimiento o daño (pathos); entonces la persona normal o sana es aquella a la que "no le pasa nada".

Todos sabemos que la persona que se muestra indiferente frente a los sucesos de la vida está quizás enferma y, por el contrario, la que reacciona con sentimientos y actitudes diversas es la que está sana. Es, en verdad, la capacidad de adoptar formas flexibles y diversas frente a la vida la que nos asegura una vida plena y rica en vivencias.

En este punto, cabe destacar la frecuencia con que coinciden los rasgos patológicos y la genialidad. La mayor parte de los grandes creadores de la humanidad fueron personas que, con los parámetros que se utilizan habitualmente, serían identificados como "locos". Sin caer en la absurda conclusión de que entonces todos los locos son genios, reconozcamos sin embargo que es gracias a algunas de esas personalidades diferentes, que se han alcanzado los momentos culminantes del progreso en el arte, la ciencia, y la cultura en general.

Parafraseando a Thomas Szasz, podría decirse que las enfermedades mentales son "problemas de vida", cuestiones de "existencia y sentido", y no de salud y enfermedad.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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