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Lo que las palabras esconden

12:00 AM CDT on Monday, August 18, 2008

REFLEXIONES/ROSALINDA WEISZ

Existe un principio de la lingüística que declara que "el ser humano no puede no comunicar". Desde la ropa que usamos hasta los libros que leemos y los amigos que tenemos, todo nos revela ante los otros de manera más o menos sutil.

Pero es indudable que la comunicación por medio de la palabra es la más poderosa. Es la que nos permite transmitir con claridad nuestros pensamientos, sentimientos y deseos más íntimos, pero también la que nos lleva a frecuentes situaciones de conflicto.

María y Alberto, una pareja que solicitó una consulta de sicoterapia en un intento por salvar un matrimonio a punto de zozobrar, se entrelazaban en tremendas batallas verbales que terminaban por producir frustración y enojo crecientes. Los diálogos cargados de agresividad, ironía, frases descalificantes y ofensas son indicadores de una ruptura en la comunicación que aumenta la frustración y destruye la autoestima.

Sucedía a menudo que Alberto llegaba a la casa pidiendo a gritos que se le sirviera de comer y otras veces era María la que se quejaba de que su esposo "no era bueno para nada".

Las palabras eran utilizadas como proyectiles y dejaban de ser instrumentos para la comprensión mutua.

Las palabras están cargadas de significado, y aún dentro de una misma cultura y un mismo lenguaje las palabras provocan reacciones diversas según las experiencias personales, tanto del que enuncia la idea como del que la recibe. Así, por ejemplo, cuando María expresaba su frustración diciendo que Alberto "no era bueno para nada" ella estaba articulando de ese modo la idea de que los hombres que ella había conocido (su padre, su ex esposo) la habían decepcionado porque no cumplían con las expectativas de protección y seguridad con las que ella había soñado.

Para María los hombres eran personajes débiles y desvalorizados. Y Alberto no podía ser la excepción.

Alberto se enojaba, se sentía disminuido como hombre y trataba de equilibrar la distribución de poder en la pareja a través de sus reclamos autoritarios.

Esta dinámica, repetida sin posibilidad de aclaración, se perpetúa como único modo de comunicación y sus efectos son devastadores. Si María pudiese decirle a Alberto lo que sus palabras esconden, si pudiera contarle acerca de su temor de verse una vez más abandonada y de sus profundos sentimientos de inseguridad, quizás Alberto podría asumir un papel más fuerte en la pareja y transformarse en el compañero que María desea y que lo haría sentirse valorizado, alguien realmente importante para su esposa.

A veces el "significado secreto" de la palabra es desconocido para la misma persona que la produce, sin embargo, una manera de transmitir la misma idea (en el caso de María, su decepción) sin provocar enojo y rechazo en el otro, es partir de los propios sentimientos e intentar expresar lo que se siente "desde adentro". Por ejemplo, en vez de decir "no eres bueno para nada", María podría decir "me da miedo cuando siento que no te preocupas por las cosas".

Una manera de usar las palabras que tiene consecuencias destructivas es aquella a través de la cual se hace responsable al otro por lo que uno siente. Por ejemplo cuando se dice: "tú me ofendes", se está culpando a la otra persona por un sentimiento que uno tiene.

Sin embargo, la reacción emocional "me siento ofendida" surge de uno mismo como respuesta a la conducta del otro. Sería más constructivo para la comunicación si se dijera en cambio "Eso que tú haces (o dices) yo lo siento como una ofensa".

Hay casos en los que las palabras pueden ser interpretadas como una expresión de enojo (quizás el caso de Alberto) pero una reflexión más profunda puede revelar la presencia de tristeza y desesperación.

En los tratamientos de sicoterapia las palabras son interpretadas como vehículos que llevan significados inconscientes cuya revelación permite una comprensión de los sentimientos y a su vez la posibilidad de una mejor comunicación.

Ana María Matute, novelista española, ha dicho que "la palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros".

Creo que esta frase sintetiza el poder implícito del lenguaje, en cuanto a que las palabras pueden evocar sentimientos de amor y calidez en el vínculo con los otros, pero también pueden crear abismos y malestar.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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