Irving – Joe Ramírez esperó desde muy temprano en la mañana formado en el Texas Stadium para ver a los Cowboys en acción.

VERNON BRYANT/DMN
Adam Jones firma autógrafos para aficionados a los Cowboys que acudieron al entrenamiento público del equipo, que ha iniciado la despedida del Texas Stadium.
Una espera corta, si se considera que desde muy pequeño esperó la primera oportunidad para ver a los Cowboys, aunque sea entrenar en vivo.
Para Ramírez, residente de Dallas de 29 años; su hermano Ricardo, su sobrino Ricardo Antonio, y muchos aficionados más valió la pena, a pesar de los sustos de un aguacero durante las celebraciones previas a la práctica.

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Terence Newman juega con el balón durante el entrenamiento.
"Esta es la única vez que voy a ver a Romo y a los demás Cowboys en vivo esta temporada", dijo Ramírez. "Así que vale la pena esperar. Este es el año... por lo menos ya estuve presente".
Pero Ramírez fue sólo uno de miles de hispanos entre las 25,000 personas que asistieron a la primera práctica abierta al público dentro del Texas Stadium en los últimos 17 años.
Fue el principio de los homenajes de despedida antes de mudarse al nuevo estadio en Arlington.
Los boletos de los Cowboys para la temporada 2008 están agotados desde el verano del 2007 y recién salieron a la venta los primeros paquetes de abonos de temporada para el nuevo inmueble.
Ayer, en Ebay.com los boletos menos costosos en reventa estaban cerca de los 100 dólares para el último año de juegos en el Texas Stadium, casa de los Cowboys durante cinco campeonatos de Súper Tazón.
"Este es un lugar histórico y ya puedo platicar que pisé la cancha", dijo Daniel Villalobos, que manejó desde Austin.
Villalobos fue otro que consiguió bajó al emparrillado para buscar autógrafos y fotografías, previas al entrenamiento, de algunas leyendas de Dallas como Cliff Harris, Calvin Hill, Preston Pearson, Robert Newhouse, Bob Lilly, entre muchos otros.
"Imagínate para un mexicano como yo que desde pequeño veía por televisión lo que se siente estar aquí cerca de ellos", mencionó Villallobos, de 43 años, mientras sostenía un balón. "Espero que me firmen algo porque nadie me lo va a creer".
El ex corredor Tony Dorsett dijo estar poco sorprendido de ver hispanos por doquier en el estadio, ya que así fue durante sus 11 años de carrera (1977-1987) con el casco de la estrella solitaria.
"Nuestros aficionados mexicanos siempre han sido una de las características del equipo", indicó Dorsett. "Pocos imaginarían el seguimiento que tenemos en México o el apoyo de los que viven aquí".
El ex jugador Calvin Hill consideró que la presencia del mariscal de campo Tony Romo ayudó a ratificar la preferencia entre el público latino.
"Sólo faltaba un quarterback mexicano para que los Cowboys se convirtieran por completo en el equipo oficial de los mexicanos", apuntó.
Para Dorsett el evento de ayer tuvo también otro significado más profundo que la simple convivencia con los aficionados.
"Esta pudo ser la última vez que camino por este túnel", dijo Dorsett cuando salía de la cancha. "Tantos recuerdo e imágenes quedarán atrás.
"El Texas Stadium es un monumento de los Cowboys, es un símbolo de la NFL".
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