Preocupados por los persistentes cuestionamientos en torno a la crisis financiera del distrito escolar de Dallas, un grupo de altos ejecutivos empresariales prometió examinar la operación financiera del distrito hasta saber en qué punto se descarriló el gasto.
TOM FOX/DMN
Algunos organismos, como el NAACP, han pedido la renuncia del superintendente del DISD.
Los responables de la educación dicen que desean contar con observadores externos que les ayuden a guiar sus operaciones financieras en el futuro.
Pero algunos de los ejecutivos sostienen que no pueden dar consejos útiles hasta saber qué fue lo que generó la crisis.
"Primero tiene que haber un conocimiento de la situación", dijo el banquero retirado Ron Steinhart, que será uno de los dos presidentes del grupo de ejecutivos.
El superintendente del distrito Michael Hinojosa dijo que el grupo será como su "gabinete a la sombra" y que se reunirá por primera vez en una semana.
Aunque la estructura del panel y el alcance de su acción no han sido determinados, Hinojosa espera contar con ese apoyo institucional a largo plazo.
El presidente de la junta directiva del DISD Jack Lowe agradece la presencia de agentes externos.
"Nada malo puede pasar en tener a ese tipo de personas ayudándole a uno a decidir qué hacer", dijo Lowe. "Estoy muy contento de que estén dispuestos a trabajar con nosotros".
El distrito ha permanecido en un estado de agitación desde que Hinojosa reveló hace algunas semanas que el DISD rebasó por 64 millones de dólares el gasto presupuestado para el año pasado, y que salvó ese déficit recurriendo a la mitad del fondo de reserva.
Posteriormente dijo a los vocales de la mesa directiva que el presupuesto que habían aprobado para el actual año fiscal tendría un faltante de 84 millones de dólares a menos que se hicieran importantes recortes al gasto.
El jueves, la mesa directiva votó por recortar 1,100 puestos de trabajo, de los cuales aproximadamente 550 son docentes. La decisión se produjo al cabo de varias semanas de protestas de maestros y recriminaciones entre los vocales y personal del distrito que trataban de determinar quién era el responsable del déficit.
Los funcionarios de la educación atribuyeron el exceso en el gasto a un error al proyectar el monto de los salarios de los maestros, a la incorporación no presupuestada de personal docente, y a una falta de coordinación entre los departamentos de nómina y presupuesto.
Hinojosa sostiene que no estuvo enterado del desajuste presupuestrario hasta principios de septiembre.
Algunos contribuyentes, maestros y organismos, como el capítulo Dallas de la NAACP, han pedido la renuncia de Hinojosa. Los críticos de la situación esgrimen que la argumentación de Hinojosa deja sin respuesta muchas interrogantes. Por ejemplo, si el distrito rebasó el gasto por 64 millones de dólares el año pasado, ¿por qué el déficit previsto es de 84 millones este año? ¿Cuál es el proceso para hacer uso de las reservas financieras? ¿Debió haberse notificado a los vocales?
Por si fuera poco, algunos se preguntan si algo más que cálculos errados sobre salarios y contratación de docentes pudo haber agravado el déficit.
Por último, se preguntan por qué Hinojosa no ha presentado un plan para eliminar el déficit proyectado.
Ahora los líderes de la iniciativa privada dicen que su principal motivación para intervenir en la controversia es restablecer la confianza del público en la educación pública.
"Los acontecimientos de las últimas dos semanas son un revés en cuanto al optimismo hacia nuestro distrito, no hay ninguna duda", manifestó Phil Ritter, vicepresidente de Texas Instruments y copresidente del grupo de ejecutivos empresariales.
El presidente de la junta directiva del DISD expresó su confianza de que el grupo de ejecutivos efectuará una revisión enérgica y que no se opone a que haga público un informe de sus conclusiones.
Stahl escribe para The Dallas Morning News.