Irving La palabra "thirsty" (sediento) parecía un trabalenguas. La palabra "month" (mes) también. Pero los estudiantes no se dieron por vencidos y las repitieron una y otra vez.
Los entusiastas aprendices de esta clase son padres de familia. Sus instructores son un padre de familia voluntario y un maestro de primaria. El tema, el inglés.
Cada jueves, la primaria Brandenburg en Irving sirve a los adultos que pertenecen al Latino Family Literacy Project (Proyecto de Alfabetización de Familias Latinas).
La directora, Pam Meredith, implementó el programa en su escuela hace cinco años. El programa ayuda a padres e hijos latinos a crear una rutina de lectura y desarrollar conocimientos del inglés.
Brandenburg modificó el programa para incluir clases de español, actividades familiares y una cena informal donde todos traen un platillo.
"Es un programa con doble propósito", dijo el subdirector Chris Nester. "Queremos ayudar a los padres que quieren aprender inglés y a los que quieren aprender español".
Mientras los padres se reúnen a cenar y a conversar, entran en confianza y desaparecen las inhibiciones. Se hacen amistades y se forma una red de apoyo.
Después de cenar, los niños se van a practicar actividades educativas con la maestra Edna Cruz, de la primaria Brandenburg y los adultos se concentran en lecciones de idiomas.
Nester, que domina el español, supervisa el programa. Dos voluntarios lo asisten para enseñar inglés – uno de los padres de familia de dicha escuela, Mark Evans y la educadora bilingüe de kínder, Jenny Gil. La maestra Stephanie Brammer enseña español.
"Lo que es inusual es que uno de los padres recibió el entrenamiento", dijo Nester sobre la participación de Evans.
"Sólo quiero retribuir un poco a esta escuela que le ha dado tanto a mi hija", dijo Evans que admira mucho el programa de idiomas que ayudó a su hija a aprender inglés.
Mientras que los niños en clases bilingües comienzan a dominar el inglés y el español, no existen muchas opicones para padres que quieren aprender esos idiomas.
En la primaria Brandenburg, el número de adultos que quieren aprender inglés es mucho mayor.
Gil, de Colombia, trabaja con un grupo de 15 adultos. Ella les da ánimo con las historias de cuando estudiaba inglés.
"Tuve que practicar como un mes para hacerlo bien", recordó sobre sus dificultades para pronunciar las palabras con "th".
Debido a que la "h" en español es muda, a los alumnos se les hace muy difícil. Pero poco a poco tomaron valor.
El programa dura 10 semanas. Para más información, visite www.latinoliteracy.com.
Fleck escribe para The Dallas Morning News.