St. Paul, Minn. – Un activista de defensa de los inmigrantes dijo ayer que las propuestas del Partido Republicano en el campo de la inmigración con miras a las elecciones presidenciales se parecen más a una receta para el "suicidio político" que un atractivo para ganar votantes hispanos.
Frank Sharry, director de America's Voice, un grupo que busca coordinar posiciones para revivir el debate sobre la inmigración, sostuvo que las propuestas republicanas "para nosotros son frustrantes" porque contradicen los antecedentes de su candidato, John McCain, de facilitador de esa reforma en el Senado.
McCain propuso junto con el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, un proyecto de reforma que les daba la posibilidad de la legalización a los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, pero fracasó en dos oportunidades en el Senado.
Las posiciones de los dos partidos están contenidas en los planes de gobierno difundidos durante sus convenciones de proclamación de candidatos presidenciales: la demócrata se realizó la semana pasada en Denver y la republicana esta semana en St. Paul.
Esta es la segunda vez en dos días que se expresa preocupación por las propuestas republicanas sobre inmigración. El martes 26, varios grupos pro inmigrantes lo hicieron en una carta enviada al partido.
"En el planteamiento republicano no estamos viendo al McCain promotor de la reforma", dijo Sharry en una teleconferencia. "Lo estamos viendo como un político (que cede a los intereses radicales de su partido)".
Los dos partidos aspiran a ganarse el voto de los hispanos, que representan el 14 por ciento de la población nacional y que gravitarán en estados donde los resultados se definen apenas por unos millares de votos en favor de republicanos o demócratas: Nuevo México, Colorado, Nevada y Florida.
En abril, el Pew Hispanic Center dijo que en ese momento el candidato demócrata Barack Obama tenía una ventaja de 3-1 sobre McCain en el voto hispano.
"El Partido Republicano está cometiendo suicidio político, lenta pero seguramente", dijo Sharry.
Según su plataforma, el partido prácticamente no variará las políticas seguidas hasta ahora por el presidente George W. Bush en cuanto a redadas, muros en la frontera y sanciones a empleadores que contraten a trabajadores indocumentados.
"Nos oponemos a la amnistía", afirma. "Las leyes se ven afectadas si las políticas gubernamentales alientan o premian la inmigración ilegal", dice la plataforma republicana.
El Partido Demócrata sostiene, en cambio, que promoverá la reforma migratoria en el primer año de gestión de Obama en la Casa Blanca, y abre esperanzas de poner a los indocumentados en el camino de la ciudadanía previo pago de multas, impuestos y de aprender inglés.
Durante la convención republicana que terminó ayer con la proclamación de McCain como candidato presidencial, el tema de la inmigración no ha fue abordado por ninguno de los oradores. Tampoco lo fue en la demócrata.
En ambos casos, los oradores hispanos tocaron aspectos del debate nacional como salubridad, empleo, energía y economía. Pero, a diferencia de la reunión demócrata en que hubo 29 oradores hispanos, en la republicana sólo se vio a cinco.
El congresista Tom Tancredo, republicano de Colorado y conocido por su férrea oposición a los inmigrantes indocumentados, dijo que estaba "satisfecho" con el cambio de posición de McCain y los planteamientos del partido, en los cuales tuvo una activa participación.