Bogotá – La telenovela de mayor audiencia de Colombia sigue una trama más bien lúgubre: Muchachos que conocen a muchachas. Chicos que contrabandean toneladas de cocaína. Viejos amigos que se traicionan. Y todo el mundo termina muerto o en la cárcel.
Basada en el libro escrito por un ex narcotraficante, la teleserie ofrece el punto de vista de un miembro del cártel del Norte del Valle, una de las más temidas organizaciones en Colombia. De acuerdo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), el cártel del Norte ha contrabandeado más de 500 toneladas métricas de cocaína hacia Estados Unidos con una ganancia de unos 10,000 millones de dólares.
"El cártel de los sapos', como se llama a un desertor en la jerga local, revela un submundo colombiano en el que amigos de más de una década son sacrificados por un cargamento de cocaína, agentes de policía reciben órdenes de traficantes mientras otros funcionarios son burlados, mientras mujeres traman con sus amantes cómo asesinar a sus maridos. En cada episodio muere al menos una persona.
Las críticas han sido feroces. El director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, se quejó en una nota que publicó en el principal diario colombiano El Tiempo, porque la telenovela no da al gobierno suficiente crédito por sus victorias contra los narcotraficantes y presenta a los traficantes "como estrellas" y a los policías como "corruptos".
Sin embargo, casi la mitad de los televidentes colombianos sintonizan la telenovela, la más costosa producida hasta ahora por una canal en el país, indicó la productora ejecutiva Cristina Palacios.
El éxito se debe en parte a lo divertido que resulta ver a populares actores representando a figuras del submundo criminal que van a eventos sociales con sus novias, todas ellas sometidas a cirugías estéticas. Pero también sugiere un cambio cultural en un país donde el dinero del narco ha permeado todos los niveles de la sociedad.
La cultura "traqueta" o de los traficantes "ha permeado mucho a la sociedad colombiana... la han adoptado personas que no se dedican al narcotráfico pero los imitan: diplomáticos que le echan el carro encima a la gente (en la calle) y políticos que amenazan y hasta hacen echar del puesto a agentes de la policía que les ponen multas por violar normas de tráfico, agentes de policía que violan todas las normas de tránsito porque 'son la autoridad' ", dijo Eduardo Arias, editor cultural de la revista Semana, la mayor de Colombia.
El autor y guionista de la serie Andrés López –un ex miembro del cártel del Norte del Valle, quien comenzó a escribir el libro del cártel de los sapos desde una prisión en Estados Unidos– dijo que tanto el libro como la telenovela llegan a la misma conclusión: la guerra contra las drogas que ya lleva décadas, se autoperpetúa y los traficantes no son los únicos en sacar provecho.
"La DEA, el FBI, los abogados... este es un negocio para todo el mundo. Necesitan la guerra contra las drogas para conseguir sus ascensos en el trabajo, para conseguir presupuesto" para sus oficinas, dijo López. "Estamos en una guerra totalmente absurda, ¿pero, a dónde vamos? No sé", agregó.
Hace una década, el conflicto interno de Colombia y la industria de la cocaína estaban ausentes de los horarios estelares de telenovelas. Los productores, actores y escritores tenían demasiado miedo de las represalias de los criminales, dijo Palacios, la productora de la serie.
Ahora, los traficantes han buscado pasar inadvertidos y mantener la violencia dentro de sus propias filas –evitando así una notoriedad que les coloca en las listas de los más buscados dentro y fuera del país– por lo que los actores se sienten un poquito más cómodos.
No obstante, los actores de "El cártel de los sapos" aún se preocupan debido a que a algunos personajes de la vida real quizá no les guste el retrato que se presenta de ellos. A pesar que los nombres reales que López usó fueron cambiados para la telenovela, no es muy difícil decir quién es quién.
La telenovela comienza con el personaje de López entrando en ese submundo como un adolescente de 15 años que trabaja en un laboratorio de procesamiento de cocaína y logra ascender en la organización. El cártel de "Medellín tenía la violencia, el cártel de Cali corrompió muchas instituciones y lo que hizo el cártel del Norte del Valle fue juntar estas dos cosas y convertirse en una bomba atómica", dijo López, ahora de 37 años.
López cumplió una sentencia de cinco años tras cooperar con las autoridades de Estados Unidos dando información sobre el cártel, que, según el ex traficante, debe su éxito como organización a que aprendió las lecciones dejadas por sus antecesores.
Pero en la medida que el cártel del Norte del Valle se convertía en el líder indiscutible mundial del tráfico de cocaína, sus jefes comenzaron a volverse unos contra otros e intentaron negociar acuerdos con Estados Unidos, lo que desató una sangrienta lucha interna, dijo López.
Uno de los más interesantes y aterradores personajes es el de Wilber Varela, un rudo ex policía quien, cuando no estaba asesinando o torturando a alguien, se divertía con hermosas mujeres y modelos. En un irónico giro de la historia, los fiscales en la realidad investigan a una actriz de la telenovela porque supuestamente recibió propiedades de Varela, algo que la mujer niega.
Varela "era tres Pablos Escobar en uno, una mente netamente criminal", dijo López, comparando a Varela con el extinto capo del cártel de Medellín, cuya violencia contra el Estado se extendió desde fines de los 80 y hasta su muerte en 1993. Varela, por su parte, fue encontrado muerto en febrero último en Venezuela, supuestamente asesinado por alguno de sus sicarios.