Aunque ha desarrollado hasta el momento la mayor parte de su carrera en México, su país de origen, Kate del Castillo vive en Los Ángeles desde hace tres años y parece que el cambio geográfico le ha resultado de lo más afortunado, porque en ese breve lapso ha participado en el rodaje de varios proyectos cinematográficos, incluyendo al menos cinco producciones estadounidenses.
Se trata de un verdadero avance para una actriz que, hasta mediados de esta década, sólo era conocida internacionalmente debido a una interminable lista de telenovelas en las que había interpretado a personajes muy similares entre sí.
"En el 2002, participé en una serie llamada 'American Family' y eso me trajo a Los Ángeles", recuerda la mexicana, refiriéndose al ambicioso, pero poco visto proyecto televisivo de Gregory Nava (director de El Norte y Selena) en el que cumplió su primer papel en inglés.
"Como pasé mucho tiempo por acá, empecé a tomar clases y a darme cuenta de que me gustaba el lugar", reconoce la entrevistada durante una entrevista que se realiza en las oficinas de su representante en este país. "Se empezaron a abrir muchas puertas para mí, ya que ésta es la ciudad de donde sale todo".
La mudanza de Kate coincidió también con su divorcio de Luis García, el ex futbolista mexicano con el que estuvo casada por cerca de tres años. En una entrevista reciente, el padre de la actriz y también actor, Eric del Castillo, comentó que una de las razones por las que su hija se marchó a Estados Unidos fue para "poner tierra de por medio" con respecto a su dolorosa separación de García, a quien parecía querer mucho, pese a los rumores sobre violencia doméstica.
"Sí, eso también tuvo que ver con la decisión de quedarme en Los Ángeles", admite la actriz, sin dar más detalles al respecto. "Estar acá no fue nada planeado para mí, porque no se me hubiera ocurrido hacerlo si no se hubieran dado las propuestas de trabajo".
Kate reconoce también la importancia estratégica de esta ciudad en cuanto a las posibilidades que le brinda para aceptar filmaciones en distintos lugares del mundo, no sólo en México, sino en lugares como Chile y Bolivia, donde ha participado en los filmes The Black Pimpernel (2007) y American Visa (2005), respectivamente.
"La primera se estrenó esta semana en México y es una cinta de origen escandinavo que retrata la caída de (el presidente chileno Salvador) Allende", precisa Kate. "Yo interpreto a una chava rebelde de izquierda que ayuda a la gente perseguida por (el dictador Augusto) Pinochet".
Se trata de un papel heroico que puede tener algún parecido con la madre abnegada y trabajadora de La misma luna (producción mexicana que se estrenará en octubre próximo en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles, y en las salas comerciales en marzo de 2008), pero que se aleja completamente del rol que la misma mexicana interpreta en Trade, el drama estadounidense que se estrena esta semana y cuyo guión fue escrito por José Rivera (The Motorcycle Diaries).
"Como actriz, es importante encontrar papeles que sean muy contrastados y he tenido mucha suerte en ese aspecto", afirma la entrevistada, para referirse a continuación a Laura, la despiadada villana de Trade, quien se encarga de vender y explotar sexualmente a las jovencitas que sus secuaces secuestran en México.
Según Kate, a ella no le preocupa alejarse con esto de la imagen de "niña buena" que se le había dado permanentemente en la televisión de su país.
"Mi imagen ha quedado intacta, porque yo soy una actriz que interpreta a distintos personajes; no me puedo quedar espantada con cada personaje que me ofrecen", afirma. "Kate es Kate, pero la actriz que hay en mí puede hacer de buena, de mala o de prostituta".
De todos modos, no cabe duda de que algunos de los roles tienen que haber resultado más incómodos que otros para la experimentada pero joven intérprete.
"Todos los papeles tienen su propio grado de dificultad; si el trabajo no ofrece retos, no lo hago", asegura.
Para construir a este personaje, la actriz tuvo que crear una historia de vida que no figura en el filme.
"Ella pasó por lo mismo que estas niñas y no conoce otra cosa, por lo que piensa que las que vienen después de ella tienen que experimentar lo mismo", comenta.
Según la mexicana, trabajar a un personaje así fue muy creativo, porque tuvo que encontrar los motivos que la llevaron a ser de ese modo.
"Laura es una mujer desprovista de emociones; le da igual vivir o morir", detalla la entrevistada. "Lo interesante es que cualquiera puede esperar que un negocio de este tipo sea manejado por un hombre, no por una mujer que abusa de otras mujeres y que además es bastante joven".
Para Kate, la parte más difícil de la película fue su interacción con Paulina Gaitán, la niña que cae en el poder de Laura luego de ser raptada en las calles del DF.
"El tema era muy fuerte, pero el director Marco Kreuzpainter quería que yo me sintiera cómoda cuando tenía que tocarle el pelo o hablarle fuerte", señala.
"Por suerte, Paulina es muy inteligente y muy madura, y estuvo acompañada todo el tiempo por su mamá, que es adorable".
Kate tiene también elogios para Kreuzpainter, a quien declara un cineasta muy sensible que supo manejar adecuadamente las emociones de sus actores. "Y eso que es alemán", bromea.
El guión se escribió casi completamente en inglés, con la excepción de los diálogos que eran proferidos a veces por los personajes mexicanos de la película.
"Cada vez que trabajo con un guión americano que lleva textos en español, estos aparecen mal escritos", dice la actriz.
Hay más en el listado de Kate, que participó también en Bordertown, una cinta dirigida por Gregory Nava que se relaciona con el drama de las mujeres de Ciudad Juárez y que la encontró compartiendo pantalla con Jennifer López y Antonio Banderas. "Hago de la esposa de Banderas, pero mi participación no es muy grande", reconoce la actriz.
En todo caso, los proyectos fílmicos para ella no parecen detenerse, lo que puede llamar la atención si se tiene en cuenta que los actores de telenovelas son muchas veces menospreciados por quienes trabajan en la pantalla grande, debido a que lo que hacen normalmente no tiene un fondo artístico ni les brinda el tiempo necesario como para desempeñar de manera convincente a los personajes.
"Le debo muchísimo a las telenovelas, porque son ellas las que me han traído hasta aquí", afirma la actriz, que se hizo conocida por sus papeles en culebrones como "La mentira", "Ramona" y "Muchachitas". "Además, me permitieron tener una memoria muy buena, porque las hice sin apuntador y tenía que aprenderme de manera muy rápida 30 ó 40 escenas seguidas".
Sin embargo, Kate reconoce que, con el paso del tiempo, empezó a sentir que sus personajes no cambiaban demasiado.
"En un momento determinado, el asunto se vuelve aburrido y no te puedes desarrollar más como actor. Eso fue lo que me llevó a terminar mi contrato con Televisa".
Burstein escribe para La Opinión de Los Ángeles.