Londres – David Beckham vuelve a Old Trafford como jugador del Milan, pero se prevé que será relegado a la banca cuando el equipo italiano trate de remontar un 3-2 en contra frente al Manchester United por los octavos de final de la Liga de Campeones.
El Real Madrid, cuyo estadio será la sede de la final, también necesita revertir un saldo negativo 1-0 al recibir al Lyon.
En una puja muy reñida por el título de la Liga Española con el Barcelona, el Madrid se entonó gracias a su victoria el sábado 3-2 ante el Sevilla.
El triunfo le permitió al cuadro merengue adelantar a su clásico rival en la cima al tener una mejor diferencia de goles.
Pero la obsesión esta temporada es atrapar una décima corona europea, logro que no consiguen desde el 2002.
El equipo se gastó 250 millones de euros en fichajes y todo estará en juego en su bastión del Santiago Bernabéu frente al Lyon.
"El Real Madrid con los fichajes de este año y sabiendo que la final se juega en Madrid tiene que ir al 100 por 100 porque sería un fracaso no pasar esta eliminatoria y más ante el Lyon, que no es de los grandes de Europa", afirmó el volante madridista José María Gutiérrez "Guti".
"Tenemos que tener una idea muy clara, comenzar el partido con la mentalidad de marcar goles", agregó Cristiano Ronaldo, la más cara adquisición que hizo el club.
El duelo en Manchester tiene como atractivo el regreso de Beckham al estadio del club de sus amores.
Cedido en préstamo al Milan por el Galaxy de Los Ángeles de la MLS, el volante debe esperar un buen recibimiento por parte de la afición del United, donde jugó durante los primeros 10 años de su carrera antes de irse en el 2003.
Pero no hay certeza de que podrá jugar desde el arranque, ya que el técnico del Milan Leonardo dio a entender que quiere poner al holandés Klaas-Jan Huntelaar por la banda derecha.
Tanto Milan como Manchester acusarían bajas importantes en sus delanteras.
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