Ciudad de México – Todavía no se hace de la titularidad, pero sí de una imagen como el jugador más espiritual de Cruz Azul.
Edcarlos Conceicao, el brasileño que llegó para reforzar la defensa cementera, no sólo cuenta con espinilleras, zapatos, shorts y camisetas en el vestidor, pues la Biblia es uno de sus artículos inseparables.
"Siempre está conmigo, en la cabecera de mi cama, siempre buscando palabras de incentivo en las horas difíciles, en las horas alegres", confesó.
Tan necesaria es esa cercanía para el sudamericano, que durante el viaje que hizo a San Luis Potosí en la pretemporada, un utilero tuvo que regresar al hotel para llevarle al estadio la Biblia que había olvidado.
Sin que un acontecimiento clave en su vida lo hiciera tan fervoroso, Edcarlos aseguró que siempre ha sido así de creyente.
"Dios es imprescindible en mi vida, siempre en primer lugar", expresó. "Siempre me protegió, siempre me aproximó a personas buenas".
En miembro de este último gremio se convirtió muy pronto Christian Giménez.
También él en proceso de adaptación a Cruz Azul, "El Chaco" se encargó de ayudar a Edcarlos para que su inmersión capitalina no resultara traumática.
Por ello, el argentino es quien cada día recoge a Edcarlos en el hotel donde vive para llevarlo al entrenamiento, y de regreso, además de que lo invita a comer a casa y le ayuda a resolver tareas en otros puntos de la ciudad.
"El 'Chaco' está siendo una excelente persona, me está ayudando en todos los sentidos, llevándome, trayéndome a los entrenamientos, me explica las cosas", expone. "Con ese apoyo, me estoy sintiendo verdaderamente en casa".