Agentes de inmigración federal y policías locales arrestaron ayer a más de 280 trabajadores en las plantas procesadoras de pollo Pilgrim's Pride en Texas y otros cuatro estados, bajo sospecha de robo de identidad.
Los arrestos se sustentan bajo acusaciones formales emitidas por un gran jurado de Tyler. Se prevén más arrestos.
Olivia Cervantes narra como su esposo Jesús García fue arrestado por agentes de inmigración en su residencia en Mount Pleasant, Texas.
16 de abril del 2008
Cuarenta y cinco trabajadores fueron arrestados en la planta de Pilgrim's Pride de Mount Pleasant y en viviendas de esa comunidad de alrededor de 15,000 habitantes 115 millas al este de Dallas. Pilgrim's Pride coopera con las autoridades y no enfrenta cargos relacionados con la investigación.
"Hemos cooperado de lleno con el gobierno", dijo Ray Atkinson, vocero de la empresa, agregando que a pesar de los "candados" para evitar la contratación de indocumentados, los sistemas de Pilgrim's Pride "no detectan casos de robo de identidad".
Las detenciones cimbraron la tranquilidad de Mount Pleasant, donde cientos de agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y policías locales iban y venían por las calles todo el día.
En un lote de casas móviles de trabajadores de bajos ingresos, Filiberto Nava dijo estar preocupado por muchos de sus compañeros que laboran en la planta de Pilgrim's Pride.
Nava, trabajador del turno de noche, dijo que él no tendría problemas porque está en el país legalmente. Pero agregó que los agentes estuvieron tocando puertas y "hasta se metieron en las casas".
El operativo del gobierno empezó antes del amanecer con acciones coordinadas en Texas, Arkansas, Florida, West Virginia y Tennessee.
En West Virginia se hicieron unas 100 detenciones, y aproximadamente otras 100 en Tennessee. Pilgrim's Pride opera plantas de procesamiento en el sur de Dallas, pero ahí no se hicieron arrestos.
Olivia Cervantes, esposa del trabajador de Pilgrim's Pride Jesús García, dijo que un grupo de agentes del ICE y policías locales tocaron a su puerta alrededor del mediodía buscando a su marido.
"Dijeron que traían una orden de arresto porque su número de Seguro Social era falso. Se lo llevaron esposado", dijo. La mujer agregó que su esposo se entregó sin resistencia.
"Estaba tranquilo porque sabe que no ha hecho nada malo", dijo.
Cervantes dijo que su marido ha sido residente legal desde hace más o menos un año, el mismo lapso en que ha estado trabajando en la planta de Pilgrim's Pride.
Indicó que su esposo se estableció en Mount Pleasant hace unos cinco años. Durante los primeros tres estuvo sin documentos, luego regresó a México por un año para procesar su residencia legal, y el año pasado regresó ya con papeles.
Cervantes dijo que perdió contacto con su esposo después de fue arrestado por el ICE.
"No sé dónde está. Me dijeron que no tenían a nadie registrado con el nombre de Jesús García", dijo.
Mariano Cervantes, padre de Olivia, dijo que el operativo tiene con temor a muchos inmigrantes en Mount Pleasant.
"Están intimidados por lo que ICE está haciendo", dijo. "Muchos no quieren salir de sus casas".
Cervantes dijo que ICE debería avisar con tiempo a los inmigrantes antes de llevárselos. De esa manera pueden arreglar sus asuntos donde viven y prepararse para salir del país de una manera digna.
"Por qué al menos no les dan tiempo para vender sus cosas. Se los llevan así y pierden todo", dijo. "Todos los seres humanos tienen derechos, pero parece que a los ilegales los tratan como animales".
Cervantes es residente legal desde 1986.
En Houston, Dallas y Washington, defensores de los detenidos denunciaron las redadas. Douglas Rivlin, del Foro Nacional de Inmigración, aprovechó la visita papal para hacer su queja.
"En el mismo momento en que el Papa Benedicto XVI advertía al presidente George W. Bush que Estados Unidos debe tratar a los inmigrantes con dignidad y humanidad, el gobierno de Bush estaba acorralando trabajadores inmigrantes en al menos cinco estados de todo el país", dijo Rivlin. "Qué pena por el presidente y por Estados Unidos".
La activista por los derechos de los inmigrantes en Houston María Jiménez instó a la "resistencia de la comunidad inmigrante", ejerciendo su derecho a no declarar y a demandar la presencia de un abogado.
A pesar de todo, algunos trabajadores de Pilgrim's Pride se dijeron complacidos con los arrestos.
James Lewis, trabajador de línea con un salario de 9.70 dólares la hora, dijo que está bien que "los estén quitando del sistema".
Ante la impopularidad de redadas migratorias, el gobierno federal ha cambiado un poco su estrategia, documentando delitos penales contra los indocumentados para así sustentar su detención.
El robo de identidad, en particular, es un delito que los estadounidenses encuentran repugnante.
En una conferencia de prensa, John Chakwin, agente especial de ICE a cargo de la investigación en el Norte de Texas, relató el caso de una mujer con un problema cardiaco en Nueva York a la que se le había complicado su servicio médico porque alteraron su identidad en su seguro médico.
Un trabajador de la planta de Mount Pleasant había robado su número de Seguro Social, y cuando las autoridades investigaron, el trabajador huyó de la zona, según Chakwin.
"Esto demuestra que la inmigración ilegal afecta al público estadounidense, personas como ustedes y yo", dijo Chakwin.
Chakwin dijo que el ICE se estaba coordinando con dependencias de servicios sociales para verificar si alguno de los detenidos tiene hijos. Los arrestos de ayer se derivan de una investigación originada hace un año, señaló John L. Ratcliffe, fiscal federal para el Distrito Este de Texas.
Solís escribe para The Dallas Morning News. Martínez es reportero de Al Día.
inmigracion